Jane Austen por ella misma

Hace poco tiempo llegó a mis manos una biografía sobre Jane Austen escrita por Claire Tomalin. La encontré como venta de saldo en la calle Corrientes de la ciudad de Buenos Aires y no pude resistirme.

Existe un prejuicio general acerca de Jane Austen: que su vida fue aburrida o poco interesante. Claire Tomalin parte de esta suposición para escribir una entrañable (y por momentos emocionante) historia de las experiencias de una mujer de principios de siglo XIX.

Lo más agradable fue, sin dudas, leer retazos de cartas que Tomalin mezcla a veces con sus propios comentarios, pero que logran ofrecer un perfil por momentos difuso y elusivo de Jane Austen. Al leer sus cartas, algunas perdidas, otras recortadas por las tijeras de su hermana Cassandra Austen, otras destruidas con toda intención, sentía oir su propia voz, la voz de una mujer que tenía cosas para decir, y para escribir.

Aquí dejo algunos de esos retazos:

. Sobre su primer amor, Tom Lefroy: “Tiene solo un fallo, que confío en que perderá con el tiempo: el color de su abrigo es demasiado llamativo”.

. Pero las mismas circunstancias que amenazan los amores de sus protagonistas impidieron que el amor que sentía hacia Tom Lefroy no pudiera tener un final feliz y se separan. Jane se encuentra con la tía de Tom, la señora Lefroy y luego le comenta a su hermana en una carta: “Y tuve demasiado orgullo para indagar; pero cuando papá le preguntó dónde estaba, me enteré de que se había marchado a Londres, de camino a Irlanda, donde lo ha reclamado el Colegio de Abogados donde piensa practicar su profesión”. No iban a verse nunca más.

. Jane Austen era capaz de escribir bromas como esta: “El señor Richard Harver va a casarse, pero dado que es un gran secreto, pues solo lo sabe la mitad del vecindario, no debes mencionarlo”.

. O críticas feroces sobre una familia rica: “Llevan un tren de vida alto y son ricos; a ella parecía gustarle ser rica, y le dimos a entender que nosotras estábamos lejos de serlo; en consecuencia, pronto decidirá que no merece la pena tratarnos”.

. En el siglo XIX, la muerte era una situación a la que las personas estaban acostumbradas. Sin vacunas, antibióticos ni cuidados médicos eficaces (había incluso prácticas casi fatales como las sangrías), las personas morían a veces de forma repentina o por una simple gripe. Sobre la súbita muerte de su cuñada, Jane pregunta a Cassandra: “Supongo que verás su cadáver… ¿qué aspecto tiene?”. Impactante.

. Podía ser crítica e incluso cínica ante muchas cosas, pero también era sentimental y vulnerable. Hacia 1811 esperaba la publicación de su novela Sensatez y Sentimientos ('Sense and Sensibility'): “No, te aseguro que nunca estoy demasiado ocupada para pensar en S&S (Sensatez y Sentimientos). Puedo olvidarla tanto como puede olvidar una madre a su bebé mientras lo amamanta”.

. Y sobre Orgullo y Prejuicio escribió: “La obra es demasiado ligera, brillante y resplandeciente, necesita sombras; necesita ser alargada aquí y allá con un capítulo más largo que tenga sentido -si se puede-, y no un sinsentido engañosamente solemne, algo que no tenga relación con la historia: un ensayo sobre la escritura, una crítica sobre Walter Scott, o la historia de Bonaparte, o cualquier cosa que pudiera servir de contraste y que condujera al lector con mayor encanto hacia la alegría y el epigrama del estilo general”.

Extractos de cartas de Jane Austen tomados de Jane Austen. Una vida., de Claire Tomalin, publicado en 1999 por la editorial Circe.