Los matrimonios en el 1800

María Sánchez de Thompson fue una de las más importantes damas porteñas del período virreinal. Hacia 1860, y a pedido de uno de sus amigos, Santiago de Estrada, ella escribe unas Memorias que ahora se conocen como Recuerdos del Buenos Aires Virreinal. Allí hace un recorrido guiado por los sinuosos senderos de la memoria, de la ciudad de Buenos Aires en el 1800.

De los Recuerdos, extraigo este párrafo sobre los matrimonios en aquella época.


Las pobres hijas no se habrían atrevido a hacer la menor observación, era preciso obedecer. Los padres creían que ellos sabían mejor lo que convenía a sus hijas y era perder tiempo hacerles variar de opinión.

Se casaba una niña hermosa con un hombre que ni era lindo ni elegante ni fino y además que podía ser su padre, pero hombre de juicio, era lo preciso.

La niña iba a su casa, que ahora dirían una cárcel, salía a misa, a ver a sus conocidas cada dos o tres meses, atender su casa, coser todo el día. En estos tiempos no era preciso divertirse; muy pocos casamientos se hacían por inclinación y éstos eran a disgusto de los padres.