La segunda fundación de Buenos Aires

Hace 427 años, la ciudad de Buenos Aires era fundada por segunda vez.

La primera fundación había sido el 3 de febrero de 1536 por Pedro de Mendoza y había terminado en decepción y finalmente el abandono.

El segundo intento fue victorioso. El 11 de junio de 1580, Juan de Garay fundó la Ciudad de la Santísima Trinidad (y por separado el Puerto de los Buenos Aires), acompañado de criollos, españoles e indígenas guaraníes provenientes de Asunción del Paraguay. La ciudad fue fundada en lo que hoy es su centro histórico: la Plaza de Mayo, hace 427 años era también una plaza alrededor de la cual se ubicaban los solares distribuidos a los colonos.

Al principio, la ciudad no era más que una vasta extensión de tierra, tal vez cubierta de pasto o de barro, con algunos arroyos perpendiculares a la costa del Río de la Plata que interrumpían la llanura. No era un desierto, los pueblos de querandíes y pampas recorrían la zona, en especial para la pesca en el río, aunque la tierra que ocupaban los conquistadores no fue una zona de grandes batallas de conquista. Garay combatió contra los querandíes en una zona que más tarde se conocería como “De la Matanza”, por el resultado de aquella pelea. Aún así, colonos e indígenas lograron mantener la distancia y correspondería a otro siglo el destierro final de los nativos de esta región.

La ciudad fue diseñada como cualquier otra ciudad nueva de las Indias Occidentales españolas, una cuadrícula en torno a una plaza central que funcionaba como mercado, un fuerte y las principales instituciones (Iglesia y Cabildo, cuyos edificios se tardó mucho tiempo en construir) alrededor de la plaza. Una ciudad con el río como protección, fuente de agua y vía de comunicación con el mundo. Llegaron incluso los temibles piratas ingleses a estas costas pero pronto se retiraron. Era una ciudad pobre, alejada de todo lo que parecía ser importante, con casas de barro, techos de paja y pilares de madera y gran parte de la vida se desarrollaba al aire libre, excepto en los meses más fríos del invierno.

Buenos Aires tenía la particularidad de estar ubicada en un terreno con escasos recursos naturales: no había minerales, ni bosques, ni animales que produjeran algún bien intercambiable. Pero, era el punto final de la ruta del Atlántico y pronto se convertiría en el punto final del circuito de la plata que llegaba desde San Luis de Potosí, centro minero por excelencia de las posesiones coloniales españolas de América. Un centro comercial intermediario, rápido y eficaz. E ilegal. En 1620, el gobierno español ya había enviado funcionarios para tratar de controlar las actividades comerciales no permitidas a los habitantes de la ciudad.

Es un nuevo aniversario de la fundación de la ciudad, la definitiva. Borges habló muchísimo mejor que yo sobre una fundación de Buenos Aires y solamente voy a repetir los últimos y emocionantes versos:

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.