Tristeza

Estoy tan triste que apenas me salen las palabras. Encontramos a mi gato, Michi, muerto en un terreno vecino. Había desaparecido el domingo a la noche y lo encontramos hoy por la mañana, sin saber exactamente qué le pasó.

Quise compartir esto en el blog porque desde el primer momento mi Gordo estuvo presente. Fue el compañero de las noches de escritura, el testigo silencioso de mi ansiedad ante las publicaciones de los libros, y posó malhumorado varias veces para que le hiciera un retrato.

Apenas empiezo a imaginarme cuánto voy a extrañarlo.