Las raíces de Buenos Aires

Hace unos días salió publicada en Clarín una noticia bastante triste para aquellos que nos gusta disfrutar de lo poco que queda del Buenos Aires antiguo. En esta noticia se indicaba que dos edificios del Casco Histórico, por lo tanto protegidos, habían sido demolidos en 48 horas.

Creo que se ha dicho mucho (y con seguridad, hecho poco) acerca de la escasa protección que se recibe el patrimonio histórico en particular en la Capital Federal. Es una tradición que comenzó hace más o menos ciento veinte años, pero no es una de las tradiciones argentinas que más me gustan.

Me gustaría en este humilde lugar, destacar a un investigador que se ha dedicado a descubrir y proteger los cimientos de nuestra historia. Daniel Schávelzon es un arquitecto que se dedica a una extraña forma de arqueología: la urbana. Ha realizado varias excavaciones en la ciudad de Buenos Aires, incluso en los edificios que fueron derribados ilegalmente. Ha publicado una serie de libros muy interesantes y recomendables: Arqueología de Buenos Aires, Historias del comer y del beber y Buenos Aires negra, entre otros. Daniel Schávelzon es un extraordinario divulgador, de esos que uno hubiera deseado como profesor de historia en la escuela. Este arqueólogo había iniciado un proyecto de excavar las márgenes del Riachuelo, cuyo avance podía verse en el sitio Primera Buenos Aires. Lamentablemente por las razones allí expresadas, el proyecto debió cerrarse.

Llegando al Bicentenario de la Revolución de Mayo (y llegando a lo que esta fecha significa para la Argentina) uno comienza a preguntarse, ¿qué Bicentenario vamos a celebrar? ¿En qué espejo de la historia vamos a reconocernos? ¿Qué nos queda de lo que fuimos? ¿Qué nos dice eso de nuestro presente? Quiero creer que la cercanía del Bicentenario traerá cierta luz sobre el patrimonio histórico que nos queda y que, tal vez, esa luz permita conservar las raíces de Buenos Aires.