Conventillos

Hice una entrada sobre los palacios de Buenos Aires y no quería que me quedara afuera las otras casas importantes de Lo que no se nombra: los conventillos. No es tan sencillo fotografiar los conventillos como los palacios. Muchas de las casas de los barrios de Monserrat y San Telmo fueron destruidas, están destruídas (como la casa Ezcurra, de la que ya hablaré) o aún son habitadas por personas que tienen algunas (pocos) mejores condiciones de vida que las de hace 100 años. Es triste pero los conventillos aún cumplen la misma función: dar un espacio mínimo a aquellos a quienes la sociedad les niega una situación mejor.



En nombre de ciertas ventajas turísticas, San Telmo ha cambiado en los últimos años. Pueden verse los conventillos habitados en contradicción con locales de diseño y edificios de empresas de tecnología que uno no sabe muy bien qué es lo que hacen. Habiendo visitado Colonia alguna vez, no puedo dejar de pensar en lo poco que se conserva el escaso patrimonio arquitectónico de la parte más antigua de la ciudad.



Las dos fotos que se pueden ver corresponden a un conventillo de la calle Defensa al 1100, en el barrio de San Telmo, que ahora se ha convertido en una especie de galería. Si bien los conventillos de Lo que no se nombra están en Monserrat, este me pareció muy interesante porque aún conserva la disposición de tres patios, característica de las casas de la época colonial, en este caso, la casa pertenecía a la familia Ezeiza.

Y una novedad para mí, como historiadora: comprobar cuán al sur vivían las élites porteñas, a más de diez cuadras de la plaza y del fuerte. Realmente no me había dado cuenta de la verdadera disposición de la ciudad durante el siglo XIX y cuánto cambió hacia el siglo XX. Una nueva razón para recomendar que recorran San Telmo y Monserrat, antes de que ya no quede nada.