Mi abuela

Como conté alguna vez, Lo que no se nombra tuvo su inspiración fotográfica en un montón de fotografías que heredé de mi abuela Rosa. Mi abuela nació en 1915 y murió en 1997, cuando yo tenía veinte años. Yo había vivido todos esos veinte años con ella, prácticamente me crió porque me mi mamá tenía que trabajar.


No tengo idea cuántos años tendría mi abuela en esta foto. Creo las chicas que la rodean son sus compañeras de un taller de las máquinas de coser Singer, mi abuela estudió para costurera. Ella es la que tiene el vestido floreado en la línea de abajo. La mujer que tiene el mismo vestido arriba es mi tía Carmen, su hermana.


Las fotos que acompañan este post son las fotos de la juventud de mi abuela. No es así como la recuerdo. Para mí era una señora enorme que no me dejaba salir a jugar a la calle con las chicas más grandes. Con el tiempo, después de su muerte a los ochenta y un años, comencé a verla con otros ojos, quizá como hace Victoria en el libro. La distancia impone nuevas miradas sobre quienes creíamos conocer.


Amo esta foto de mi abuela (de cabello más corto) y mi tía Carmen, tiene un aire japonés muy delicado. La fotografía atrás dice "Chacabuco, 9 de septiembre de 1940", mi abuela tenía veinticinco años, mi tía Carmen varios años menos.

Recuerdo que le preguntaba: "¿en qué año naciste, abuela?". Ella me sacaba corriendo. Era una mujer muy coqueta, creo que puede verse bien en las fotos. Había nacido en 1915, en la ciudad de Chacabuco en la provincia de Buenos Aires y solo se mudó a la Capital Federal para casarse a los treinta y siete años con mi abuelo Pedro, quien moriría diez años después. En esa época era muy extraño que una mujer de esa edad se casara, mi abuela, como costurera que era, estaba destinada a vestir santitos. Sin embargo, conoció a un hombre buen mozo y se casó con él. Si ven en la foto no está vestida de blanco, es que no estaba bien visto que una mujer de esa edad se vistiera de blanco. Están con los regalos de boda, reconozco varios de ellos por haberlos usado cuando era chica.


 Mis abuelos y sus regalos de boda. Aún existe esa copita que mi abuela sostiene en la mano. 


Hay muchas más fotos. Fueron la más hermosa herencia de mi abuela y ahora yo las guardo bajo cien  candados.