Tilo y jacarandá

En estos días el clima de Buenos Aires está dando muestras de su mal carácter lanzando lloviznas y lluvias cada cuatro o cinco horas y marcando un porcentaje de humedad casi insoportable. El sábado a la noche garuaba tanto que el aire parecía niebla naranja bajo la luz de la avenida Rivadavia.

Pero no todo es humedad y lloviznas en noviembre. Mientras volvía a casa hoy, entre tanta contaminación de ruidos y gases de los autos y colectivos, entraba por la ventanilla el aroma de los tilos, imponiéndose a cualquier otra contaminación posible. Y de vez en cuando, se asomaba entre miles de árboles verdes, un dulce jacarandá explotando primavera en color lila.