Escribir

Por estos días estoy tratando de empezar a escribir un nuevo libro. No es fácil, no sé cuál será su futuro, pero es una historia que tiene algo de urgente, que quiere ser contada sin pensar en lo que sucederá. Al principio, son todas rosas, empiezo, ilusionada, contenta, porque las primeras palabras salen rápido y sin pensar. Y después vienen las palabras que se escapan, las ideas que no se terminan de entender, las manos que no responden a lo que la mente desea escribir, se me confunden las fechas y los personajes, los nombres no me convencen, no me convence la historia, vuelvo hacia atrás, me planteo dudas, surgen más dudas, leo libros, investigo, vuelvo a leer lo que ya había leído, me peleo con los personajes, me amigo, me vuelvo a pelear, aparecen más dudas y debo confirmar cinco veces que el dato que estoy utilizando y vuelvo a la escritura y no sé como utilizarlo y quizás lo dejo para después, quizá quede como un dato perdido (aunque no por eso deja de estar presente) y doy vueltas y vueltas antes de ponerme a escribir y a veces hay días en que pienso no volverlo a hacer, y a veces pienso que se me debería prohibir escribir algo, pero después me siento y con la cabeza un poco mareada de tanto pensar, vuelvo a escribir.


Lo más extraño de todo, es que amo escribir.