La frustración del amor

De todas las novelas de Jane Austen, una autora que se caracteriza por la fuerte presencia se la razón en sus novelas, Persuasión es la más sensible, la que nos permite conocer los vaivenes sentimentales de la protagonista además de sus pensamientos racionales. Persuasión es también la que nos ofrece a una protagonista madura, que ya ha pasado sus mejores años, y que esos años fueron frustrados por una decisión que fue tomada mediante el razonamiento y el consejo de alguien cercano.

Ranzón y sentimientos, ahí está el gran debate que recorre las novelas de Jane Austen. No es casual, la vida de nuestra escritora favorita transcurrió precisamente entre dos movimientos artísticos importantísimos para el arte: la Ilustración (del siglo XVIII, el Siglo de las Luces) y el Romanticismo (de principios y mitad del siglo XIX, donde la pasión irrefrenable era la que mandaba). Austen no se decide por ninguna: Lizzy Bennett razona y le sale mal, Marianne Dashwood se deja llevar por sus sentimientos y también sale herida. La dulcísima Anne Elliot razona sobre la juventud y pobreza de Wentworth y debe sufrir muchísimo (quizá demasiado) por ese razonamiento.

El eje central de las novelas de Austen es la propia conducta sometida a ese debate. Todas las páginas de las seis novelas nos remiten a una protagonista que se pone a prueba, la novela más evidente en ese sentido es Mansfield Park, donde la pequeña Fanny parece una roca en una tormenta, inconmovible, y quizá por eso, la menos querida de todas sus protagonistas, es difícil identificarse con semejante templanza.

Conociendo la vida de Jane Austen, uno tiende a preguntarse, cuánto de esa vida hay en sus novelas. ¿Puede un autor esconderse tanto como para no reflejar nada? Yo puedo responder a esa pregunta desde la escritura: sé que ninguna de mis novelas cuenta ningún hecho real de mi vida, pero sé que todas hablan de mi vida, de mis emociones, de mis experiencias.

Sabemos que Jane tuvo un amor, sabemos que fue Tom Lefroy y sabemos que por consejos externos, más que decisiones propias, debieron separarse (si alguien vio la película Becoming Jane, les aseguro que no fue tan romántica la separación, sino más amarga, en ese sentido, el libro de Claire Tomalin que siempre cito es mucho más interesante para saber qué ocurrió entre Jane y Tom). ¿Se preguntó Jane Austen alguna vez sobre esa decisión? ¿Tuvo otros amores de los que no sabemos?

Claire Tomalin se permite en su biografía sobre Jane Austen darnos, y darse una esperanza, al menos de conocer algo de los sentimientos de Jane. En la página 272 nos dice:

Anne (Elliot) también contrasta abiertamente con su predecesora, Emma (Woodhouse). Mientras Emma se dedica a imponer su voluntad a la sociedad, Anne se siente "perpetuamente ajena" a la sociedad. Emma mira hacia el futuro; Anne, hacia el pasado. Emma comete un error tras otro; Anne tiene que vivir con el error cometido ocho años atrás. "Le habían impuesto la prudencia en su juventud, y solo conoció el romance cuando se hacía mayor... la secuencia natural de un despertar antinatural." Ésta es la declaración casi inesperada en un Austen, pero años después Cassandra anotó al margen de este pasaje en su propio ejemplar: "¡Mi querídisima Jane! Esto merece estar escrito en letras de oro."
Persuasión siempre nos da sorpresas. Cassandra la conocía mucho más que nosotros, y solo ella sabía qué sentimientos debían ser puestos en letras de oro, y qué sentimientos callaron entre ellas dos, mujeres que debieron conocer la frustración de perder al ser que amaban a tan temprana edad. Al menos Jane pudo darse el lujo de sacarlos de su frustración en el papel.

Nosotros tendremos que aceptar la frustración de saber tan poco sobre Jane Austen, al menos hasta que se invente la máquina del tiempo :).