Dos

En el blog en minúscula de Ezequiel Martínez encontré dos perlitas más que interesantes. Una es este jueguito basado en el cuento "Cartas a una señorita en París" de Julio Cortázar. El propósito del juego es ir encerrando los conejitos en el ropero en un tiempo determinado mientras van apareciendo frases del cuento.


Rabbits for my Closet - Official Trailer from purpletree on Vimeo.

Para ver el sitio web del juego, hacer click aquí.
Para jugar, hacer click aquí (seleccionen la banderita española para jugar en castellano).

La otra es una compilación de consejos de varios escritores que salieron en el sitio web del diario The Guardian. Yo creo que en definitiva todo se resume en escribir y escribir y escribir hasta que los dedos y la espalda duelan, pero cada autor tiene sus propias experiencias y consejos y en estos decálogos hay algunos  muy graciosos y muy valiosos. Aquí les traduzco los que me parecieron más interesantes:

-Haz ejercicios de espalda. El dolor distrae. (Margaret Atwood).

-Escribir es trabajo. (...) Otras personas pueden ayudarte un poco, pero estás esencialmente solo. Nadie te obliga a hacer esto: vos lo elegiste, así que no te quejes. (Margaret Atwood).

-No pongas una foto de tu escritor favorito sobre el escritorio, especialmente si el autor es es uno esos famosos que han cometido suicidio. (Roddy Doyle).

-La manera de escribir un libro es realmente escribir un libro. Una lapicera es útil, escribir con el teclado también es bueno. Seguí poniendo las palabras en la página. (Anne Enright).

-La descripción es difícil. Recordá que toda descripción es una opinión acerca del mundo. Encontrá un lugar donde pararte. (Anne Enright).

-La más pura ficción autobiográfica requiere pura invención. Nadie escribió nunca una historia más autobiográfica que "La Metamorfosis". (Jonathan Franzen).

-Confiá en tu lector. No todo necesita ser explicado. (Esther Freud).

-Trabajá en una computadora que no tenga conexión a internet. (Zadie Smith).

-No sobreescribas. Evitá las frases redundantes, los adjetivos que distraen, los adverbios innecesarios. Los principiantes, en especial, parecen creer que escribir ficción requiere una especie de prosa floreada, compleatemente diferente a cualquier tipo de lenguaje que se puede encontrar en la vida diaria. (Sarah Waters).