Flores sencillas

Debo confesar que no soy gran amante de las flores. Sin embargo, me gusta sacarles fotos. Son, en general, modelos extremadamente complacientes y fotogénicos. Y si a eso le sumamos la atmósfera de un día de lluvia (y un par de retoques digitales) nos encontramos con estas bellezas.

La rosa es la flor clásica, es una de las flores de las que más me gustan. En particular me gustan esas rosas bien gordas, con muchos pétalos y que están a punto de marchitarse, quizá con los bordes dorados, pero todavía se sostienen en la planta.


Mi flor favorita, sin embargo, no es la rosa. Hace mucho tiempo que no tenemos en casa, pero adoro los nomeolvides. Estas florcitas rosadas no son los nomeolvides, pero se le parecen bastante. La plantita es, básicamente, un yuyo, sale por todas partes y si uno los deja crecer, se vuelven plaga. No sé cómo se llaman, pero son mi segunda flor favorita. Me gusta lo simple, como verán.



Y la otra flor que me gusta muchísimo es la rosa china. En casa está pegada a la enamorada del muro y tiene sus etapas: la comen los caracoles, se vuelve un palito raquítico y después vuelve a reverdecer. Florece con estos botones amarillos que son hermosos y un poquito decepcionantes: no resisten nada más que un día. Por suerte la planta se llena de flores así que durante una semana, quizá más tiempo, se puede disfrutar del color amarillo vibrante contrastado con el verde oscuro.


Ahora, yo me pregunto, ¿cuáles son sus flores favoritas?