Hace mucho tiempo, cuando ser escritora era un deseo y no una realidad como en este momento, yo soñaba con tener una máquina de escribir. Estaba convencida de que para ser escritora debía tener una máquina: en las películas sobre escritores, siempre aparecía algún actor o alguna actriz y para demostrar que era escritor, se encotraba frente a una máquina escribiendo directamente las ideas en el papel. Por ejemplo, si no recuerdo mal, en la primera escena de Tras la esmeralda perdida, Katheleen Turner aparece escribiendo en su máquina una novela romántica. Mi deseo mayor, entonces, era poder tener una máquina y escribir las historias que se me ocurrían.
Cuando cumplí diecisiete años llegó la máquina. Y eso que era un sueño, se convirtió en una pesadilla. No sé si han intentado escribir directamente a máquina. Hay que hacer un gran esfuerzo por golpear las teclas, de modo que los brazos quedan cansados a los dos párrafos. Y además, creo que fue lo peor de todo, la máquina hace ruido, así que lo que uno va pensando se mezcla con las teclas y los tipos golpeando el papel y uno queda sordo. Fue imposible, realmente imposible, escribir directamente en la máquina de escribir y tuve que volver a lo que hacía siempre, escribir sobre hojas y con lapicera o lápiz.
Lo cierto es que nunca pude escribir nada en esta máquina, excepto una monografía sobre la novela María de Jorge Isaacs, que todavía tengo y es uno de esos trabajos que siento previos a mis novelas, aún si no son exclusivamente trabajos de ficción (algún día voy a hablar sobre eso, lo prometo :).
No pude resistirme y escribí en una hoja. La cinta todavía tiene un poquito de color, pero hay que golpear realmente las teclas para que se impriman sobre papel. Recuerdo que también la letra E tenía un problema y se quedaba pegada a la hoja y que cometer un error era un problema porque los correctores líquidos hacían pegotes en la hoja. Mejor no recordar ciertas cosas...
Las computadoras reemplazaron a la máquina de escribir. Ahora las veo, sobre todo a las más antiguas y las que vienen de colores menos usuales, como rosas o celestes, y las veo como objetos casi decorativos. Pero no extraño la época de escribir a máquina. Los teclados de las computadoras son mucho más amables, y apenas hacen ruido, los procesadores de texto hacen que uno pueda editar, corregir, imprimir... claro que tienen sus problemas y son menos poéticos, pero escribir ya es una tarea difícil y bueno, mejor no luchar contra una máquina de escribir.
Después de todo, no todo tiempo pasado fue mejor...




8 Comentarios:
Entiendo totalmente lo que decis,curse el secundario para terminar como perito mercantil; lo cual significo que durante 4 años, tuviera tres horas semanales de mecanografia... odia esas clases, no solo porque me hacian copiar textos y cosas totalemnte aburridas y reiterativas, sino porq las maquinas no andaban bien, las letras no se marcaban, borrar con liquid era un enchastre y si la profe te pescaba escribiendo con dos dedos, te arrancaba la hoja y tenias que empezar otra vez...
Ahora si una cosa,que gracias a esas tediosas clases , hoy soy una luz tipiando!!
yo nunca pude tipear en una maquina de escribir pero debo decir que me cauda mucha curiosidad. en el trabajo la tienen que usar y se escucha horrible cuando tipean, pero tiene su magia. Igual que suerte que existe la compu y el teclado jajaj
También recuerdo unos papelitos blancos que sostenías mientras le dabas a la tecla para reparar un error. Eran lo mas! En mis clases de mecanografía nos tomaban velocidad en el dictado, y se ve que me sirvió porque recuerdo un jefe que una vez me dijo "sos la única persona que conozco que tipea rapidísimo con tres dedos!" jaja!! Porque eso de darle a la Ñ con el dedo meñique... ufff! qué complicado!! ¿a quién se le ocurre que ese dedo tiene algo de fuerza?
Que aparato obsoleto parece al lado de una computadora!!
Pero a la vez tiene un lado romántico. El ruido que hacen al ser usadas no me parece tan feo aunque puede ser molesto para quien escriba con ellas.
De chica siempre las vi más como un juguete que como una herramienta de trabajo. Me encantaba arrancar el papel y hacer un bollo cuando no me gustaba lo que había escrito.
Una película que recuerdo en la que aparece una máquina de escribir es de "Misery" de Stephen King.
Y otra es "Expiación" en la que el sonido de las teclas sirve como acompañamiento para la música del comienzo de la película.
Me dieron ganas de buscar la vieja máquina que teníamos en casa cuando era chica (y cuando digo vieja, digo viejísima)para poderla de adorno en algún rincón de la casa.
Besotes
Paola: todo, todo, todo eso que nombrás lo viví en las horas de mecanografía, y como bien decís ¡yo también soy una luz escribiendo en el teclado! Supongo que al final esas horas terribles nos beneficiaron :). ¡Un beso!
Yamila: escribir a máquina implica un esfuerzo físico, es así. La verdad es que las computadoras nos han alivianado mucho el camino :). ¡Un beso!
Mariana: ¿vos sabés que yo sigo usando el meñique? No puedo evitarlo, me siento rara si no lo uso, pero claro, los teclados de las computadoras son mucho más livianos. ¡Beso!
Furieta: el uso de la máquina de escribir que hacen en Expiación es increíble, y toda la película en sí (y el libro) tienen una reflexión muy interesante sobre el trabajo del escritor. ¡Beso!
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