11 de noviembre de 2011

Lo que ve una escritora romántica cuando ve una fotografía antigua

Ya habrán notado que, además de ser fanática de Jane Austen y Mariquita Sánchez de Thompson, también lo soy de las fotografías antiguas. Como siempre les comento, la trama de Lo que no se nombra está  inspirada precisamente en ese encanto que tiene para mí contemplar fotografías que congelen un momento en el pasado.

Hace un tiempo descubrí el libro Los años del daguerrotipo. Primeras fotografías argentinas, 1843-1870 y no pude evitar comprarlo (pueden ver la ficha del libro por acá, tiene un precio que siempre me deja un poco perpleja, pero bueno, si les interesa el tema es muy buen libro). Hay una publicación que hizo Clarín hace varios años de fotografías argentinas que todavía se puede conseguir a precio de saldo en la calle Corrientes y que si bien no tiene la misma calidad de papel, tiene varios de los mismos daguerrotipos (el de San Martín, el de Manuelita Rosas y el de Mariquita Sánchez, para nombrar algunos).


De este libro me encanta, por ejemplo, este daguerrotipo de Clotilde de la Barra de Mouján. Lo primero que pienso siempre que la veo es: "pobre, tan bonita y le pusieron Clotilde". Lo segundo que me atrae la atención es el vestido, claro, pareciera que todo el daguerrotipo está preparado para que uno note el vestido y las joyas de oro. Si miran con atención, Clotilde tiene en las sienes dos rulitos que se salen del peinado que parece muy estructurado, casi como si tuviera una redecilla o algo que estuviera sosteniendo el cabello.


Pero la estrella del libro para mí no tiene que ver ni con su valor histórico ni con su valor descriptivo, sino con algo más personal. El daguerrotipo que más me gusta es este, el del general Gregorio Aráoz de Lamadrid con dos de sus hijos, cuya datación, según el libro es de 1852-57. Y no es precisamente por el general que combatió junto a San Martín y Belgrano, sino por su hijo. Ah, sí, la escritora romántica que hay en mí no puede dejar de notar que el muchacho es tremendamente buen mozo.


Veámoslo más de cerca :).


Y un poco más cerca :D.


Le hice algunos retoques digitales a las fotos  para que se pudieran apreciar bien los detalles. Ese lunarcito que se ve en la nariz no es del muchacho, sino que parece algo que está sobre el daguerrotipo o incluso puede ser un defecto de impresión. Es claramento rubio (detalle muy evidente en la barba y el bigote), así como parece ser el general Lamadrid, tiene los ojos oscuros, la piel muy clara y está vestido de caballero (supongo que si fuese militar llevaría también su uniforme). La hermana se parece un poco a él, al menos en la forma del rostro y en los ojos, pero ella tiene el cabello castaño, y por más que intento no puedo encontrarlos a ambos parecidos a su padre.

Intenté averiguar un poco sobre los hijos de Lamadrid para conocer el nombre de este muchacho, lo que llevó algún tiempo porque al menos en Google, no hay demasiado. Si la datación del daguerrotipo como circa 1852-57 es correcta y suponiendo que el hombre tiene entre veiticinco y treinta años, podemos suponer que nació entre 1825 y 1830 aproximadamente. Como dije, costó un poco encontrar información sobre los hijos del general Lamadrid pero hallé en esta página, la lista de los doce hijos que Lamadrid tuvo con María Luisa Díaz Vélez e Insiarte. Los posibles candidatos para estar en este daguerrotipo son:

Pedro Miguel Aráoz de Lamadrid y Díaz Vélez, nacido en Tucumán en 1828 y casado con su prima hermana Josefa.

Eugenio Aráoz de Lamadrid y Díaz Vélez, nacido en Tucumán hacia 1830, no hay registro de su matrimonio ni tiene descendencia (eso lo hace perfecto para una novela, no digan que no :).

Hasta ahí, todo lo que dice Internet, el resto queda para la imaginación. Hay algo que me resulta muy atractivo de este muchacho y es el gesto de la mano en el bolsillo, le da un aire muy espontáneo al daguerrotipo, aire que es muy difícil de obtener, porque los que eran fotografiados debían permanecer sin moverse durante un buen tiempo para que la imagen se fijara. No se aprecia bien en la foto que saqué yo pero la muchacha está un poco borrosa, así que es probable que se hubiera movido mientras se tomaba el daguerrotipo. Otro detalle que lo hace atractivo es que el general Lamadrid mira ceñudo y amenazante a la máquina mientras su hijo tiene la mirada muy relajada que mira directamente a cámara y casi una sonrisa en los labios. Un galán, no puedo dejar de pensarlo.

¿Qué habrá sido de su vida? ¿Cómo era? ¿Cuál era su carácter, sus intereses, sus tristezas? Siempre me pregunto eso cuando veo fotos de gente desconocida. De este muchacho, vemos en esa imagen un minuto de su vida (que era lo que tardaba en fijarse un daguerrotipo), nos falta todo lo demás, que solo podemos imaginar...

10 Comentarios:

Luciana dijo...

Tal vez está esperando que vos contés su historia, aunque tenga mucho de ficción.
Saludos.

Marcelo De Biase dijo...

Quiroga lo tenía de hijo a Lamadrid, pero éste era uno de esos tipos valientes que rompen el molde. Se decía que, por estos pagos, era el General que más heridas de guerra tenía en su cuerpo.

Comparto una sensación de las fotos viejas: seres que ya no están, transmiten la pulsión por la vida. Es inevitable pensar en sus anhelos, sus conflictos, tremendos para ellos, banales para nosotros. El tiempo nos iguala; también seremos sombras.

Agrego un recuerdo más: un día de invierno, estaba leyendo la Historia de Herodoto, en un banco de la Plaza Roma y dejé el libro justo cuando los persas están por perder ante los griegos. Fue dejar en suspenso la batalla en la que morirían miles, nombres perdidos para siempre en el fondo de la historia. Un imperio caería y lo único que quedaban eran las ondas que llegaban, modestas, a las orillas de estos remotos arrabales.

Muy buen, post, Margall. Y muy buen libro y trabajo de relevamiento de la memoria gráfica argentina.

Siga así...

Anónimo dijo...

Soprendentes imágenes. La mirada de Lamadrid, punzante y firme, indudablemente la mirada de alguien que vio demasiada violencia. El hijo que evidentemente te impactó, tiene como uns despreocupación en la mirada.Victor Amaya

Mariana M dijo...

Gaby, encontré un libro estupendo sobre la historia de la fotografía que me encantó, es de editorial Blume. "La invención de la fotografía. La imagen revelada" de Quentin Bajac. ¡Buscalo es imperdible! Mucho de lo que pusiste aquí me lo recordó.
Sobre el muchacho, je! Es cierto, me recordó al Lamadrid de la película Belgrano! (el actor es Mariano Torre)
Otra mirada ;)

FURIETA dijo...

Ese hombre pide a gritos que se cuente su historia. Y quién mejor que usted para narrarla!? Ya logró captar su atención, no lo deje pasar y no nos deje con la intriga de saber más sobre él.
Realmente, es muy buen mozo y sería un galán estupendo.
Póngase a investigar y deleitenos con una de sus hermosas historias.
Besotes !!

Gabriela Margall dijo...

Luciana: Es muy tentador, te digo. ¡Saludos!

Gabriela Margall dijo...

Marcelo: De Lamadrid dicen incluso que era muy temerario, creo que hasta el porte que tiene en el daguerrotipo dice mucho de él. Hermoso lo de Heródoto que contás, a veces es mejor dejar la historia en suspenso...

¡Un beso!

Gabriela Margall dijo...

Víctor: mirá que todos vieron bastante violencia, eh. El hijo sí, tiene otra mirada, creo que es la juventud la que lo hace distinto. ¡Un saludo!

Gabriela Margall dijo...

Mariana: a mí también me hizo acordar al de la película ;). Voy a buscar el libro, siempre ando interesada en fotografías antiguas. ¡Beso!

Gabriela Margall dijo...

FURIETA: ¡Gracias por la confianza, veremos qué se puede hacer! ¡Besos!