13 de febrero de 2012

Historia del maquillaje: de la Edad Media al siglo XVIII

La Edad Media tuvo dos características bien definidas: la religiosidad cristiana y las guerras por el control de territorios entre los señores feudales. La religiosidad cristiana tenía su preocupación centrada en el otro mundo, aquel que sería el definitivo, de modo que cualquier cuidado y preocupación por el cuerpo implicaba una falta de religiosidad. Las continuas guerras (ya fueran las de religión, las que conocemos como Cruzadas, o las guerras entre señores medievales) provocaban que los niveles de vida bajaran considerablemente y se viviera de un modo bastante precario, incluso en la población con mejores condiciones de vida. Cualquier estudiante de Historia de la UBA recordará siempre el chiste que el titular de Historia Medieval hacía sobre los campesinos y sus olores. "¿A qué olía un campesino en la Edad Media?" preguntaba el profesor. Y la respuesta era lapidaria: "A mierda". Y es que, ¿para qué cuidar el cuerpo si era solo un medio para transitar en esta vida? ¿Para qué ocuparse del cuerpo si lo importante era el alma y la vida eterna? A nivel del campesinado es probable que nunca se cambiaran la túnica, y menos aún se ocuparan de la higiene personal.

En la Edad Media, cualquier arreglo personal femenino estaba mal visto, a no ser que fuera el cabello y las damas medievales llevaban el cabello larguísimo (recuerden este dato porque volverá a aparecer cuando veamos el siglo XIX). Hace mucho tiempo, una profesora de literatura del secundario nos contaba que las mujeres llevaban el cabello muy largo y que incluso utilizaban cabello de mujeres muertas para hacerse trenzas postizas.

 Mujeres en la Edad Media (Fuente: La mujer en la Edad Media)

Hacia el Renacimiento se produce un cambio en el modo de concebir al hombre. El humanismo, el descubrimiento de América, las reformas religiosas pusieron de manifiesto que el centro del pensamiento de la época no estaba marcado por lo religioso, sino por el conocimiento del hombre mismo. Así, los cuidados estéticos volvieron a tener una gran importancia, sobre todo a la hora de ocultar las marcas que las grandes epidemias (la peste bubónica, la viruela) dejaban en el rostro y el cuerpo.

Isabel I de Inglaterra (Fuente: Wikipedia)


La Edad Moderna es la edad de los reyes absolutistas y de la vida cortesana. Ya no había guerras entre señores vecinos como en la Edad Media, ni los reyes debían recorrer sus territorios para mantenerlos bajo su poder, como debía hacer Carlomagno e incluso los Reyes Católicos. Los monarcas absolutos tenían un territorio sobre el que gobernaban casi sin disputas, un lugar de residencia fijo que era la capital del reino y alrededor de ellos nació la vida cortesana.

Con la vida cortesana se produce un regreso del maquillaje. Vivir cerca del rey (o la reina, como Isabel I de Inglaterra) era vivir en un mundo donde había que mostrarse y dejar ver la belleza y la riqueza. Será la época entonces de la ropa bordada en oro, las sedas, las puntillas y los corsés. La película Shakespeare in love lo muestra con eficacia: hombres y mujeres se hace ver en la corte de la reina Isabel I que es la primera en blanquearse el rostro, depilarse las cejas hasta hacerlas desaparecer, usar pelucas o teñirse el cabello y llevar vestidos fastuosos. El uso del colorete, por ejemplo, era necesario para darle al rostro un aspecto saludable, en una época caracterizada por epidemias que diezmaban la población europea.

María Antonieta (Fuente: Wikipedia)


Se continuaba con las prácticas higiénicas de la Edad Media, o la falta de ellas, pero la vida noble cortesana, que será característica de la Edad Moderna hará que sea necesario ocultar los malos olores. Así tomará una increíble importancia la fabricación de perfumes. La Francia de los Luises, aquella que centraba su vida cortesana en Versailles llevaba la delantera a la hora de la cosmética en tanto perfumes y maquillaje. Hombres y mujeres por igual se empolvaban el rostro y las mejillas con polvos, usaban lunares postizos, y pelucas de proporciones descomunales que era necesario mandar a despiojar de vez en cuando. Ver y ser visto en la corte era lo importante. Mostrar a todo el que quisiera ver la disponibilidad de riquezas y el gusto por gastarlo. La escena del despertar de María Antonieta en la película de Sofía Cóppola bien sirve para entender que ese era un mundo en el que lo importante era ser observado.

El ascenso de la burguesía al poder que se dará con esa serie de revoluciones (la industrial, la inglesa y la francesa) marcará un cambio drástico en ese modo de vivir mostrando. El siglo XIX traerá cambios para la mujer que se verá más que nunca obligada a estar dentro de su casa. El próximo post sobre la historia del maquillaje será, entonces, sobre el siglo XIX y la represión femenina.

3 comentarios:

BrendiushKa! dijo...

¡Genial tu recuento histórico! :D

Mary Reyes dijo...

Muy interesante ... felicitaciones

Gabriela Margall dijo...

¡Gracias!