14 de julio

Quizá por un defecto de formación académica no soy muy fanática de las fechas emblemáticas. La historia procesual suele ser la historia que me interesa, la historia de largos períodos que permiten ver estructuras y generalidades que la historia fáctica (esa de las fechas y las batallas) impiden ver.

Sin embargo, siempre hay un sin embargo, el 14 de julio de 1789 es una de esas fechas que me convocan como historiadora. La Toma de la Bastilla es el inicio de lo que llamamos la Revolución Francesa y también de lo que algunos historiadores han llamado "las revoluciones burguesas". ¿Hubo revoluciones antes de la francesa? Por supuesto, hubo dos que tuvieron la misma consecuencia, el establecimiento de la burguesía como el grupo social dominante: la Revolución Inglesa que abarca gran parte del siglo XVII (la primera en la que cabezas de reyes fueron cortadas) y la Revolución Norteamericana del siglo XVIII. Aún así ninguna de estas dos revoluciones fue capaz de crear lo que el proceso revolucionario francés provocó en el mundo y el modo en que conmocionó a Europa en general. Nuestro 25 de mayo de 1810, con sus procesos locales, también fue heredero de la simbología de la revolución francesa, sus ideas y sus motivos políticos. La Revolución Francesa fue tan importante que nos legó la palabra revolución tal como la entendemos ahora: como un cambio radical de las bases sociales y económicas de una sociedad.

La Revolución Francesa también nos dejó algo que creo que es fácilmente reconocible por todos: la Marsellesa. Estemos en cualquier lugar donde estemos bastan los primeros acordes para reconocer la famosa canción, a la que inmediatamente asociamos a una idea de libertad e igualdad. Hoy quería compartir con ustedes una escena de Casablanca, esa extraordinaria película con extraordinarios diálogos y con una de las escenas más hermosas (entre todas las escenas hermosas que tiene): la lucha entre la "cancioncita nazi" (al menos así la llamo yo :) y la Marsellesa cantada por el líder de la resistencia francesa Víctor Lazslo. La escena es emocionante y creo que hasta esencial para la historia de amor de la película, se termina de entender por qué Víctor Laszlo puede competir con Rick.




Si no vieron Casablanca no puedo hacer más que recomendarla. Es una de mis películas favoritas y suelo citarla todo el tiempo mientras hablo: el maquillaje y la ropa de Ingrid Bergman son para envidiar, Humphfrey Bogart está increíble como siempre y los diálogos son para escuchar con muchísima atención y para descubrir que decenas y decenas de películas los han citado después a modo de homenaje.

Y como diría Julieta Torres: ¡Vive la Liberté!