Hacer historia

En marzo de 2002, el Congreso de la Nación declaró el 1 de julio como día del historiador, con el fin de homenajear el esfuerzo que escritores, investigadores, profesores y aficionados realizan para el estudio, difusión y análisis de los acontecimientos del pasado. La fecha remite al día en que el Primer Triunvirato ordenó, a través de un decreto de 1812, asentar por escrito los acontecimientos de la Revolución de Mayo, con la finalidad de “perpetuar la memoria de los héroes y las virtudes de los hijos de América del Sud, y a la época gloriosa de nuestra independencia civil”. La tarea recaería en el Deán Gregorio Funes, quien a partir de la documentación recuperada redactó el “Ensayo de la historia civil del Paraguay, Buenos Aires y Tucumán”. Tomado de Diálogos historiográficos.

Cuando empecé mi carrera en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, había en los apuntes que compraba en el Centro de Estudiantes una frase que me quedó grabada: 

 “Nuestro conocimiento del pasado es un factor activo del movimiento de la sociedad, y como tal una zona violentamente disputada. El pasado, el conocimiento histórico, pueden funcionar al servicio del conservadurismo social o al servicio de las luchas populares” (Jean Chesneaux).

No es casual que el pasado sea una zona violentamente disputada, el pasado define quiénes somos, qué camino recorrimos hasta llegar hasta este presente y cómo miramos hacia el futuro. Conocer el pasado, entonces, como siempre se dice, sirve para entender el presente.

Hace un tiempo tuve uno de los fallidos más lindos. Alguien me preguntó por qué no me seguía dedicando a la investigación histórica de la disciplina a la que me dedico (que está bien lejos en tiempo y espacio de la Historia Argentina). A esa pregunta respondí: "Es que yo soy escritoria" y como escritoria, he tenido que ceder algunas cosas para ganar muchas otras, por ejemplo ser leída por todos ustedes. Escritura e Historia, Historia y Escritura han llegado a combinarse de tal modo que ya no puedo separarlas. Amo investigar para un libro, amo escribir para contar mi visión de la Historia y estoy muy agradecida por haber podido lograr que esto sea lo que hago para vivir.

Feliz día para todos los historiadores que, aceptando que no es posible hacer una Historia "neutral" ya que en modo alguno somos imparciales ante las cosas de la vida (incluyendo el pasado), reconocen con honestidad que hacen Historia por algún motivo, cualquiera sea y viven amando su trabajo.