Una cita los martes: Vanidad de vanidades


Para esta quincena la revista Vanidades publicó una extensa nota llamada "Orgullo y Prejuicio" sobre novela histórico-romántica en el país. En la nota entrevistan a Gloria Casañas, Florencia Bonelli, Gabriela Exilart, Matilde Asensi y bueno, también a Gabriela Margall :).

(Mantelito individual pintado por mi mamá :)

Quería compartir con ustedes una frase que creo resume ya seis años (¡seis años!) de trabajo ininterrumpido, arduo y al mismo tiempo increíblemente placentero.

Hay una visión sesgada de la historia -asegura Gabriela Margall-. En la escuela una mirada mitrista que se encarga de construir héroes nacionales. El tema es encontrar otras historias, otras voces. ¿Las mujeres estaban realmente silenciadas? Leo cartas y creo que no. Guadalupe Cuenca, la mujer de Moreno, le decía cosas como 'no mires a otra', 'te extraño', pero le contaba la situación política de Buenos Aires. Reconstruir todo eso es parte de mis libros.
(La foto fue realizada en junio si mal no recuerdo, y si ven el vitral detrás mío en la confitería Las Violetas donde tengo mi base de operaciones. Todavía estaba rubia :)

¿Y qué sería de un escritor sin sus lectores? El sábado 15 en la charla en Cúspide me hicieron dos regalitos y quería mostrárselos antes de que pasara más tiempo. 

Primero, la querida Mariana me regaló estas muñequitas japonesas hechas en papel plegado, ¿no son hermosas? Las puso en esta tarjeta preciosa.


Mariana es una de esas lectoras que estuvieron desde el inicio, de hecho creo que una de las primeras en comentar en el blog. Ella bien sabe que espero ansiosa sus comentarios sobre cada nueva novela y nunca me defrauda, suelen ser los primeros en llegar.


La simpatiquísima Lily me regaló estos aros, ¿no son hermosos? Me recordaron enseguida una remera que compré hace un par de años en la casa Como quieres que te quiera.


Acá con la remera :) y mi nuevo tono de pelo, ya volveré a estar rubia, pero mi pelo debe recuperarse. (A veces ocurren milagros y sonrío para las fotos, pero cómo cuesta, en la sesión de fotos en Las Violetas, el pobre fotógrafo hizo hasta lo imposible por una sonrisa ;).