Una cita los martes: El que recoge cenizas

Parece que hubiera un hilo eléctrico entre nosotros. Yo he pensado mucho en usted estos días, y veo, con gusto, que también usted ha pensado en mí. Estaba ayer en mi cuarto cuando me trajeron su libro. Mandé corriendo a buscar al emisario para darle la carta adjunta que, desde el domingo, duerme en mi cartera... Hace días que pienso mucho en mi último viaje, y en los momentos que puedo arreglo papeles. No se puede imaginar usted las cartas de usted que he quemado. Creo que a nadie le he escrito usted más que a mí. Algo separo para que usted mismo lo queme. Mi espíritu y mi cuerpo están muy abatidos... Con respecto al pobre San Martín, cuando nos veamos le diré a usted algo para la historia. Usted que recoge cenizas aprovechará.

Mariquita Sánchez de Mendeville (antes Thompson) a Juan María Gutiérrez, del 20 de junio de 1868. Hermosísima la imagen de las cartas quemadas unida a Gutiérrez como recolector de cenizas, quien preparaba un trabajo sobre San Martín en esos momentos. El fragmento de la carta tiene tantos matices y cosas no dichas que la terminan haciendo poética. Es uno de los últimos textos conocidos de Mariquita y muestra que para ella, intimidad y política no eran cuestiones separadas, sino su vida misma.