Presentación de El ángel roto

Como les contaba el viernes, iba a ir a la Biblioteca Popular de Haedo a verla a Gloria Casañas en su presentación de El ángel roto, su nueva novela. Pude sacar algunas fotos así que las comparto con ustedes.


Gloria hablando de su nueva novela con el público. Increíble la pasión que le pone Gloria al hablar de sus propios personajes. A veces parece que fueran reales.


La foto con Gloria mientras me firmaba mi ejemplar de El ángel roto.


La presentación fue en la sala de la Biblioteca Popular de Haedo. Cada vez que me encuentro con los bibliotecarios de las bibliotecas populares del país, les digo lo mismo: "Yo amo a las bibliotecas populares". Simplemente porque han hecho que mis libros llegaran mucha mayor cantidad de gente y me han llevado a recorrer el país presentando mis libros. ¿Cómo no amarlas?


Una de las dos casualidades que me ocurrieron en la biblioteca. Esta misma Enciclopedia Monitor la tengo en casa. De hecho, soy capaz de decir de memoria los tomos (si hacen click en la imagen van a ver que dice "1 -A-Astra", bueno, yo los sé todos :). Fue la enciclopedia de mi infancia, la leía por la noche cuando ya me había leído y releído los libros que tenía de la Colección Billiken -la de contraportada roja- y los de la Colección Robin Hood. A veces hasta me quedaba dormida entre los tomos de la Enciclopedia. Y sí, por supuesto, es la inspiración para la biblioteca de Paula Yraola de Si encuentro tu nombre en el fuego.


Y casualidad de casualidades, me senté al lado de este estante de la biblioteca. ¿Y qué había justo en ese estante y no en otro? La colección de Historia de la vida privada coordinada por F. Devoto y M. Madero, Historia de la vida privada de R. Cicerchia (muy buen libro, está en las librerías si quieren conseguirlo, creo que han hecho una reedición) y mi muy, muy, muy deseado Hombres y mujeres de la Colonia de R. Fradkin y J. C. Garavaglia. Creo que no debe haber sido tanta casualidad, tengo el ojo entrenado para los libros de historia, sobre todo para la colección de Historia de la vida privada, a los que reconozco desde lejos, pero aún así, fue muy divertido, inclinar la cabeza hacia la derecha, como siempre hago ante los estantes llenos de libros, y reconocer que estaba entre mis libros más familiares.