Una cita los martes: Los politicastros del tiempo de Rivadavia

Así como los guerreros de la Independencia ahuecaban la voz, así los politicastros del tiempo de Rivadavia, imitándolo a éste que era algo hinchado y retumbante en su lenguaje, llegaron a hacer rodar tanto las «erres» y a abusar tanto de la conjunción «y» y de los puntos suspensivos, para darse tiempo de rumiar la frase insubstancial, que lo que nosotros decimos ahora en un verbo, ellos no podían articularlo sino en unos cuantos segundos. 

Estilo moderno: Señor presidente, pido la palabra (así es en el Congreso, por ejemplo, ¿no es verdad?...). 

Estilo antiguo: Señorrr prresidente, pidooo la palabrrraaa... 

Estilo moderno: Sostengo que esto es contrario al reglamento y me opongo a la reconsideración. 

Estilo antiguo: Sostengooo queee esto es contraaario al rrreeeglamento yyyy... me ooopongoooo a la rrreeeconsideracióóón...

Lucio V. Mansilla, Mis memorias.

Nunca podremos saber exactamente cómo se hablaba en el siglo XIX. Pero Mansilla en Mis memorias nos ha dejado una divertidísima referencia sobre la década de 1820 que él tampoco conoció.