Una cita los martes: Una cita con La hija del tirano

Hace unos días compartía con ustedes una entrevista que me hicieron sobre La hija del tirano en el diario La Mañana de Córdoba. En ese momento me olvidé de compartir con ustedes un fragmento de la novela  que acompañaba a esa entrevista. Les dejo el link por aquí para que puedan verlo y también lo transcribo a continuación:

¿Qué ocurre con los amores no correspondidos? Los amores fracasados, ésos que se detienen en un instante previo a ser consumados. ¿Qué ocurre con esos sentimientos? ¿Se guardan en los cajones de un escritorio viejo y quemado por el tiempo? ¿Se evaporan con cada suspiro? ¿Se mueren congelados en la escarcha de un día de junio?
¿O permanecen agazapados en el alma esperando salir con cada recuerdo de la persona amada? Quizá permanezcan como carbones cubiertos de ceniza, esperando que algo los remueva para lanzar una chispa.
¿Y qué ocurre con esos amores que sorprenden por inesperados, pero que no son menos bienvenidos, como un regalo de cumpleaños a destiempo? ¿Y qué de aquellos amores que golpean la puerta y uno les abre con el alma en las manos y el cuerpo liviano, pero son amores que miran el reloj y deben irse, dejando la puerta abierta y el frío de la ausencia?
¿Qué ocurre con esos amores que apenas se vislumbran y se apagan en nombre del destino o de la imposibilidad de los cuerpos de sobrevivir al dolor y la enfermedad? ¿Qué ocurre con esos amores que no llegan a serlo por cobardía, por aceptar obligaciones que no son más que mentiras para ocultar que uno no está a la altura de ese amor?
¿Y qué ocurre con esos amores que se consumen a dos pasos de distancia? ¿Se disuelven en las aguas doradas de un río, mudo testigo de un sentimiento que no conoce fronteras como la pampa?
Un amor fracasado es una enfermedad de la que uno nunca se recupera.