Una cita los martes: Las rejas feas y apasionadas

Otra grave dificultad de la circulación por esas veredas, es la manera viciosa de construir las ventanas, que son, en la planta baja solamente, de rejas o cajas de hierro, salientes a la calle por lo general, un pie, además de ser muy feas, es muy difícil que los extranjeros no choquem con los hombros, cuando se acercan demasiado a las paredes.
Pero esas rejas de las ventanas, primero maldecidas por ellos, se convierten pronto en su pasión. Es allí donde, un hermoso día de verano, verán todos los atardeceres, a las más bonitas mujeres indolentemente sentadas sobre una alfombra, la cabeza adornada de su más bello adorno natural, con su enorme peinetón de carey, teniendo en la mano el indispensable abanico, vestidas elegantemente, contemplan a los paseantes con una curiosidad a menudo más picaresca que discreta, diciendo lo que piensan de manera de ser oídas, esperando los saludos de sus amigos, que siempre van a conversar un momento con ellas...

Alcide d'Orbgny, Viaje por América meridional.