Día del niño

La pequeña Gabriela Margall con un sanguchito en una mano y una curita en el dedo gordo de la otra :).

A veces durante los meses de invierno
su madre la llevaba al campo a pasar el dí.
Era el sitio donde veraneaban y en verano
le parecía natural vivir allí,
pero en invierno asistía durante esas breves horas de campo
al milagro de la naturaleza,
a la más perfectas de las felicidades.
La casa deshabitada estaba muy fría,
pero ese recinto para ella era el de la dicha,
como si el frío allí solo
fuese capaz de hacer germinar la vida,
mejor que el calor.
Fundas blancas cubrían los muebles,
los adornos estaban guardados.
En cuanto llegaban, su madre iba a su dormitorio,
abría un cajoncito de su mesa de vestir
y sacaba del interior, lleno de horquillas, peinetas y tijeras
un encaje que olía a jazmines y humedad,
y entre sus pliegues envolvía su cabeza.
                                                               Silvina Ocampo, Invenciones del recuerdo.


Cuando es chico uno no se acuerda de "cuando era chico" y cuando es grande los recuerdos vienen envueltos en la bruma del olvido. Silvina Ocampo, como ninguna otra escritora que he leído hasta ahora ha sido capaz de describir exactamente no la infancia, sino el recuerdo de la infancia, los recuerdos teñidos de olvido que forman parte de lo que somos.

¡Feliz día al niño que fueron y a los niños que los rodean!