Una cita los martes: Los consejos de la Reina

   Al llegar a la estaca siguiente, la Reina se volvió otra vez diciendo ahora:
   -¡Habla en francés cuando no encuentres la palabra inglesa para cada cosa... Apunta los pies hacia afuera al caminar... y recuerda quién eres!
   En esta oportunidad, no esperó la reverencia de Alicia, sino que avanzó rápidamente hasta la siguiente estaca. Allí se volvió un momento para decir "Adiós", y después se apresuró hacia la última.
   Cómo sucedió, Alicia nunca lo supo, pero precisamente al llegar a la última estaca, la Reina había desaparecido. Ya fuera que se hubiera desvanecido en el aire, o que hubiera corrido rápidamente hacia el bosque ("¡Y es capaz de correr muy ligero!" pensó Laicia), no había modo de adivinarlo. Pero no estaba, y Alicia empezó a recordar que ella era un Peón, y que pronto llegaría el momento de su movida.

Lewis Carrol, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, capítulo II.

Sin dudas, A través del espejo de Lewis Carroll fue uno de mis libros favoritos durante mi infancia, y es uno de esos libros que ha sobrevivido el paso del tiempo en esas preferencias. El nonsense de Lewis Carroll quizá pueda espantar a alguno, pero a mí me encantaba. Recuerdo leer A través del espejo en las eternas siestas de enero y sentirme al mismo tiempo incómoda y fascinada por ese mundo del espejo, parecido y distinto, en el que Alicia jugaba una partida de ajedrez. 

Años después, increíble fue leer que tanto Jorge Luis Borges como Silvina Ocampo amaban del mismo modo a Lewis Carroll como yo lo había amado y lo seguía amando. Me sentía un poquitito mejor escritora compartiendo ese amor :).

¿Y ustedes? ¿Tenían un libro favorito cuando eran niños?