Hayao Miyazaki


Ayer les contaba que Hayao Miyazaki, director de cine japonés, anunciará su retiro dentro de los próximos días. Quizá nunca hayan escuchado hablar de este director de cine, quizá nunca se acercaron al animé, pero creo que sí reconocerán de inmediato a esta niña:


Es que él, Hayao Miyazaki junto con Isao Takahata -otro gran director japonés- fueron parte del equipo que creó la serie animada Heidi, que seguro todos recuerdan. Con Takahata fundaría una productora de animación llamada Studio Ghibli en el año 1985, célebre en la actualidad por la calidad de sus producciones.

Muchos suelen llamar a Miyazaki "el Disney japonés" y la verdad es que llamarlo así es poco serio. Las películas de Miyazaki alcanzan una poesía, una belleza, una melancolía y una profundidad a las que las películas de Walt Disney no pueden llegar (excepto, quizá, la preciosa Blancanieves y los siete enanitos).

Hayao Miyazaki es una de mis grandes influencias a la hora de escribir. Y si se preguntan cómo es que puede influenciarme tanto un dibujo animado, es porque nunca han visto la belleza de las películas de Miyazaki. 

La primera película que vi de Miyazaki fue El increíble castillo vagabundo. La fui a ver al cine, curiosa por la propaganda que se le hacía y por el éxito que había tenido su película anterior, El viaje de Chihiro, la cual no había visto todavía. La experiencia de ver esa película en el cine todavía me eriza la piel: los cielos y las montañas, la delicadeza y la soledad del personaje femenino, la primera aparición del castillo al comenzar la película, la relación entre Howl y Calcifer, los edificios, la música... Pero, sobre todo, fue esta escena la que me dejó muda:

Hacer click en la imagen para ver en tamaño real.
¿Pueden ver el detalle de esta escena? ¿La cantidad de objetos que rodean a los personajes? Muchas veces me quedé mirando esa escena (tiempo después me compré el dvd original de la película). ¿Cómo es posible que alguien pudiera imaginar y poner en práctica algo tan bello y tan precioso como eso? Y la respuesta siempre fue: amor, solo alguien que ama mucho lo que hace puede hacer algo tan detallado, tan bello y tan laborioso.

Desde entonces, he visto casi todas las películas de Hayao Miyazaki. Las he disfrutado y analizado al mismo tiempo. El maestro Miyazaki, acierta y se equivoca por igual. Es sencillo y desmesurado, inocente y contestatario, divertido sin dejar de ser melancólico y eso lo convierte, para mí, en un verdadero maestro. Viendo las películas de Miyazaki uno aprende a contar historias, que, en definitiva, es lo que uno quiere. Por esta razón, todas las películas de Miyazaki tienen una característica: en algún punto u otro de la película empiezo a lagrimear mientras pienso "Es un genio, ¿cómo puede hacer eso? ¡Nooo...! Es un genio...".

El viaje de Chihiro
El maestro, a los 72 años, ha anunciado que se retira y la verdad es que uno no puede quejarse. Ha dado películas hermosas, sutiles, inocentes algunas, beligerantes otras, todas teñidas de una melancolía que estruja el alma de la emoción. 

¿Recomiendo las películas de Miyazaki? ¡Obvio! Son todas hermosas y hay para elegir. Si nunca vieron ninguna, no les recomiendo empezar por El viaje de Chihiro, es una de las mejores, sí, y bien le valió el Oso de Oro en el Festival de Berlín y el Oscar de la Academia, pero tiene tantas referencias japonesas que es necesario haber visto algo de Miyazaki antes. Les recomendaría empezar por El increíble castillo vagabundo (o ambulante, depende la traducción), luego seguir por Mi vecino Totoro (¡la película más dulce que he visto en mi vida!) y luego por El castillo en el cielo. Y si les gustó y quieren más Miyazaki, ahí sí, pueden irse hacia esas dos obras maestras que son La princesa Mononoke y El viaje de Chihiro.

¿Se nota que soy fanática, no? Esto no es nada. A Hayao Miyazaki siempre lo acompaña en sus películas un extraordinario compositor japonés llamado Joe Hisaishi. Tengo gran parte de la banda de sonido de las películas en mi celular y viajo en colectivo escuchando esa música tan hermosa. Si quieren escuchar algo de la música pueden ver este concierto:



En fin, sí, soy fanática de Hayao Miyazaki y sus películas. Y mientras espero el estreno (ojalá se estrene) de su nueva película Kaze Tachinu (todavía sin traducción al castellano, aunque significa algo así como "el viento se levanta"), sigo viendo sus películas y escuchando la banda de sonido a ver si algo de su magia se me contagia.

Y si lee esto sensei Miyazaki, no me molestaría para nada que hiciera otra película más. Usted piénselo. ¡Una más, una más!