Una cita los martes: Día del profesor

Mientras la revolución interior continuaba, la vida real seguía tan llena de trabajo y vacía de acontecimientos como de costumbre. Y nadie, excepción hecha del profesor Bhaer, se percataba de que, a ratos, Jo parecía seria o triste. Él la observaba sin que ella se diese cuenta, para ver si su reprimenda había surtido efecto. La joven había pasado la prueba y él se sentía satisfecho porque, aunque ninguno de los dos comentó nada, sabía quejo había dejado de escribir. Lo adivinó no solo por el hecho de que su dedo índice ya no estaba manchado de tinta, sino porque ahora se quedaba abajo después de la cena, no había vuelto a coincidir con ella en las redacciones de los periódicos y estudiaba con tenaz paciencia, lo que indicaba sin lugar a duda que había accedido a emplear su mente en asuntos, si no más gratos, cuando menos más útiles.

Louisa M. Alcott, Mujercitas (segunda parte, capítulo 34). 
Hoy es el Día del Profesor en Argentina y ¿a quién iba a citar si no era a mi profesor favorito, el profesor Baher?