Una cita los martes: Un escritor y un estilo

La palabra estilo es amplia. Y por eso mismo, termina siendo poco precisa. Pensemos en las veces en que la nombramos: estilo para vestirse, para peinarse, estilo de caminar, de comer, de trabajar, de vivir. También hay un estilo en cada escritura. Cada autor se expresa con frases cortas o, por el contrario, muy extensas. Tiene un léxico personal, reiteraciones, muletillas... Y no es poco importante tener conciencia de esta individualidad textual. Sobre todo, al momento en que editor y corrector emprenden su labor de volver un texto en condiciones de ser publicado.
Sabemos que el estilo no puede corregirse. Este le pertenece al autor, y esta frontera es el límite hasta donde deben llegar el editor y el corrector. No sea cosa que el autor, tras el proceso de edición de su libro, se desidentifique de él y lo único que sienta como propio sea su firma.
Claro que hay estilos y estilos. Algunos más logrados y otros no tanto. Y esta diferencia expresa otra: no por escribir una persona puede ser llamada escritor.

Tomado de "La fragua de los textos" publicado en el blog Razones editoriales