Una cita los martes: El chacal del tiempo

Yo creo esto. Cuando conocemos a aquellos de los que nos enamoramos, hay un aspecto de nuestro espíritu que hace de historiador, un poquito pedante, que imagina o recuerda una ocasión en que el otro pasó por delante con total inocencia, del mismo modo que Clifton podría haberte abierto la puerta de un coche un año antes y no haber advertido el sino de su vida. Pero todas las partes del cuerpo deben estar preparadas para el otro, todos los átomos deben saltar en una dirección para que se produzca el deseo.
Yo he vivido en el desierto y he llegado a creer en cosas así. Es un lugar de bolsillos. El trampantojo de tiempo y de agua. El chacal con un ojo que mira hacia atrás y otro que mira el camino que estás pensando tomar. En sus mandíbulas hay trozos del pasado que te entrega y, cuando todo ese tiempo es completamente descubierto, demuestra ser que ya era totalmente conocido.

Michael Ondaatje, El paciente inglés