Visita a Catamarca

La semana pasada estuve de visita en Catamarca y por fin dispongo de tiempo para contarles la experiencia y subir las fotos que pude sacar. No esperaba que Catamarca fuese tan hermosa. Claro que siempre soy parcial, porque en cuanto veo una elevación del terreno me emociono (véase la visita a Tandil y sus hermosas sierras), pero realmente, Catamarca es bella (¡y eso que apenas vi un poquito!).

Estuve en Catamarca para hacer dos cosas. La primera actividad fue una charla/taller sobre narrativa histórica. No tengo fotos, pero pueden leer la nota que publicó el sitio Catamarca Actual y el diario El Esquiu. Fue una experiencia muy interesante. Fue muchísima gente, y cuando digo muchísima, es más de cincuenta personas. El público fue muy amable, hicieron preguntas interesantes y aportes de su propia experiencia como escritores e historiadores. Está claro que Catamarca siente inquietud por la narrativa histórica y no me extraña, es un lugar lleno de historia. Les agradezco mucho a todos los que fueron a la charla y espero que puedan llevar adelante sus proyectos.


Por la noche iba a presentar La hija del Tirano. Los diarios se hicieron eco de la presentación y El Esquiu lo publicó en su edición de papel:



Y digo iba porque por cuestiones de organización y un malentendido, nunca llegué al lugar de la Feria para hacer la presentación. Lo cual fue una verdadera desilusión, sobre todo considerando el tiempo invertido y dispuesto desde hacía varios meses y la ansiedad que tenía yo por visitar un lugar en el que nunca había estado. Junto con otros detalles de organización, mi participación en la feria se hizo por momentos dificultosa y culminó en la desilusión de no poder presentar la novela. 

¿Lo mejor de la visita? La amabilidad de la gente, el acento musical que tienen y la bella Catamarca. Saqué muchas fotos desde la ventana de mi habitación de hotel y unas poquitas de lo que pude ver de la ciudad, en especial, la Iglesia de San Francisco que estaba a poquitas cuadras de mi hotel y que veía desde mi ventana. Ordeno las fotos por temas:

Los cerros que rodean a la ciudad:


 

El jueves 17 el cielo estaba cubierto de nubes y si bien se veían los cerros, no se veían todos. El viernes 18 me desperté con una sorpresa: no había nubes y un hermoso cerro apareció en el paisaje.


Es el cerro El Manchao, de 4530 m sobre el nivel del mar. Lo que se ve en la cima, si bien parece nieve, en realidad es granizo acumulado, que luego se deshiela y llega a la ciudad en forma de río muy correntoso.


La autora feliz por ver los cerros ;):


Los cielos de Catamarca:





La Iglesia de San Francisco y monumento a Fray Mamerto Esquiu:





La Iglesia de San Francisco vista desde la ventana de mi habitación al atardecer:


En fin, un viaje con sus altibajos y sus desilusiones, pero también con mucha gente amable y muchas ganas de escribir. Un lugar muy bello, con cerros que cambian con las horas y con un suelo que se mueve... ¡experimenté mis primeros sismos! ¿La verdad? No me dio miedo, soy más del vértigo, el viaje en avión siempre me da miedo, sobre todo cuando uno le pasa por encima a esos lindos cerritos :). Pero, por supuesto, el viaje vale la pena. ¡Espero poder volver algún día!