La Dama de los Espejos y Mariquita Sánchez

Mariquita Sánchez - Daguerrotipo de 1854
Hace ocho años que esperaba este momento. O quizá más, quizá desde el instante en que leí las circunstancias en que Mariquita había logrado hacer su voluntad. O quizá hace unos cuatro años, después de escribir Ojos color pampa...

Hacía tiempo que quería escribir la historia de Mariquita. Excepto en Lo que  no se nombra, en todas mis novelas, los textos de y sobre Mariquita Sánchez habían sido guías para conocer la historia de las mujeres. Dada la gran cantidad de cartas y documentos que existen, y su lucidez para escribirlos, Mariquita Sánchez es una de los personajes más consultados a la hora de reconstruir la vida cotidiana del siglo XIX argentino.

Tengo todo lo publicado sobre Mariquita. Sé bien que tooodo, toodo probablemente no lo tenga, pero sí gran parte de los libros y biografías. Incluso poseo esos libros inconseguibles, que ya mostraré. En un primer momento mi idea era escribir una biografía, en especial después de escribir Ojos color pampa. Las biografías, sobre todo, me daban ganas de escribir una propia, con mi visión de historiadora. Quería escribir una biografía que ni siquiera fuera publicada. Una biografía de Mariquita Sánchez para mí.

El tiempo pasó, seguí usando el material sobre Mariquita Sánchez y cada vez más me interesaba su historia, pero no alcanzó la forma de biografía. Sin embargo, el modo en que Mariquita escribía, en que hablaba de la época de Rosas, los detalles que ofrecía, ella había vivido toda la formación de la República Argentina de manera lúcida, continuaban fascinándome. Sus historias de amor, sus quejas, su casa de la calle Florida, sus hijos, sus espejos, sus muebles, sus lágrimas, sus dolencias. Conocía todo eso, hasta me lo sabía de memoria pero, ¿cómo se transforma eso en una novela, cómo se transforma eso en ficción?

No fue fácil el pasaje. Estando muy acostumbrada a ser la arquitecta del universo de ficción de mis novelas, por más que tuvieran una pata histórica importantísima, tenía que trabajar con un guión establecido desde el inicio, con hechos que no podía acomodar a mi gusto, personajes que no podía cambiar, incluso palabras de las que no podía escapar. Y más todavía tenía que luchar contra la Mariquita que está arraigada en el saber popular y los manuales escolares, que no es precisamente la real, la verdadera.

¿Cómo construir una novela de todo eso? Mariquita tiene una vida novelesca, no hay dudas de ello. Pero eso no es lo mismo que escribir una novela. La vida de una persona tiene pausas, aceleraciones, momentos de tranquilidad, momentos de tormento. ¿Qué vida contar? ¿Cómo escapar al manual de colegio? ¿Qué episodios narrar en una novela? ¿Qué Mariquita novelar?

La respuesta, claro, está en La Dama de los Espejos. Puedo decir que novelé mi Mariquita, la que yo veía en sus cartas y documentos. Seguramente no es la que han visto otros: la patriota, la madre... Elegí narrar a la mujer revolucionaria y a la mujer que amó. En Mariquita, esas dos cualidades son imposibles de separar y fueron el punto de partida para escribir esta novela. Esa Mariquita es la que habita en las páginas de La Dama de los Espejos.

Hacía tiempo que Mariquita se merecía una novela. Ojalá les guste mi Mariquita tanto como me gustó a mí escribirla.