Una cita los martes: La suplicanta y el suplicante


 "...contrahimos esponsales sin preveer el impedimento que entre nosotros mediaba, sino al contrario, creyendo que por la misma razón no había oposición alguna por parte de nuestros padres; pero a pesar de tan justa reflexión la hicieron los de la suplicante por hallarse empeñados de antemano con otro individuo de cuyo resultas fue echado el referido Thompson al Puerto de Montevideo (...). Sucedió asimismo que habiendo regresado el suplicante en la noche que dio dichos la mencionada Doña María con el Novio aparejado por sus padres pasó un ministro togado por orden del Señor Emo. y a consecuencia de haberle escrito para el efecto la suplicante, a explorarle su voluntad, resultó que siendo la de unirse con el citado Thompson fue depositada (en un convento), ya por haberle hecho comprender que sus padres se morían, ya por otras razones que omito..."




Fragmento de la presentación de Mariquita Sánchez y Martín Thompson 
ante el Provisor y Vicario General solicitando dispensas para casarse, 
sin fecha, circa 1804.

¿Qué mejor que la suplicanta y el suplicante para que nos cuenten sobre su amor? Dado que eran primos segundos en tercer grado de consanguinidad, Mariquita y Martín tuvieron que pedir una dispensa para casarse. En la solicitud, los suplicantes (guiño, guiño, si leyeron La Dama de los Espejos) nos transmiten la voluntad férrea de defender su amor.