Una cita los martes: Vamos, a cualquiera le puede suceder otro tanto

 

 La señora Mendevill(e), por unas palabras de Gutierres, me izo procurar, nos izimos amigos, pero tanto qe una mañana solos, sentados en un sofá, ablando ella, mintiendo, ponderando con la gracia qe sabe acerlo, sentí... Vamos, a cualquiera le puede suceder otro tanto, me sorprendí víctima triste de una erección, tan porfiada qe estaba a punto de interrumpirla i no obstante sus sesenta años, violarla. Felizmente entró alguien i me salvó de tamaño atentado. Esto es solo ponderarles nuestra amistad. Me a atosigado de cartas de recomendación.

Domingo Faustino Sarmiento a Juan María Gutiérrez, Miguel Piñero, Demetrio Peña y demás amigos de Valparaíso, Montevideo, ca. 1846.




En una entrevista que me hicieron hoy hablamos de esta carta de Sarmiento y de sus palabras sobre Mariquita. Conocía esta carta desde hacía tiempo, me causaba sorpresa y admiración por Mariquita en un primer momento. Sin embargo, cuanto más conocía el amor (platónico o no) que Juan María Gutiérrez sentía por Mariquita, más me cuestionaba esta carta. En este momento, y después de La Dama de los Espejos, creo que Sarmiento, que era un hombre muy grosero (y que escribía como muchos adolescentes en este momento), se estaba burlando de Gutiérrez y sus demás amigos. 

Burla o no, es una carta pintoresca. Tan pintoresca que Federico Jeanmaire escribió una novela, muy divertida, basada en el encuentro entre Mariquita y Sarmiento en Montevideo. Se llama, precisamente, Montevideo, se las recomiendo.