Victoria Ocampo: una mujer del sur

Si usan Google como página de inicio del navegador (es mi página, al menos) habrán descubierto hoy el Doodle que homenajea a Victoria Ocampo en el aniversario número 124 de su nacimiento. 


Es imposible pensar el mundo literario argentino del siglo XX sin la figura de Victoria Ocampo. Fue la primera hija del matrimonio Ocampo, una de las familias más ricas de Argentina, familia que se hizo famosa por llevar una vaca en el barco que los llevaba a sus vacaciones en Europa. Victoria fue una escritora, traductora, periodista, ensayista y editora, además de ser mecenas de jóvenes artistas. Victoria tenía dinero -mucho- y lo puso al servicio de la cultura. El Doodle de hoy la recuerda por una de sus obras emblemáticas, la revista y editorial Sur. 


Victoria Ocampo como directora de la revista Sur
He leído poco a Victoria y no encuentro su escritura tan atractiva como a su hermana Silvina, la menor de los Ocampo. Los textos de Victoria tienen un tono propio de principios de siglo XX que quizá no resisten el paso del tiempo como lo hacen los textos de Silvina. 

Pero la actividad intelectual de Victoria como intelectual, editora y mecenas no tienen comparación. Fue amiga de los grandes intelectuales de la época, se carteó con Virginia Woolf, conoció a Jaques Lacan, trajo a la Argentina a Rabindranath Tagore, fue amiga de Gabriela Mistral (cuyo aniversario de nacimiento también se cumple hoy) y, por supuesto, fue amiga de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, quien también fue su cuñado, al casarse con Silvina Ocampo. 

Victoria Ocampo en el centro, de saco oscuro Adolfo Bioy Casares y de traje blanco y sonriente, Jorge Luis Borges.
No solo fue una mujer intelectual. Amó y se equivocó en el amor. En particular con su marido, Luis Bernardo de Estrada, de quien se separaría a la vuelta de su luna de miel. En el libro El diario de mi abuela, los diarios de Delfina Bunge editados por Lucía Gálvez, hay una narración muy interesante sobre este momento de la vida de Victoria, recomiendo mucho la lectura de ese libro para entender la época en la que se crió Victoria Ocampo y comprender hasta qué punto la suya fue una vida de ruptura. Luego de la separación de su marido, Victoria tuvo algunos amantes. Los dejo buscar la información a ustedes :).

Extraordinaria figura la de Victoria Ocampo, fue la intermediaria, aquella que ponía las cosas en movimiento en uno de los momentos más hermosos de la literatura argentina. Su trabajo intelectual aún sigue dando frutos. Para terminar quería recordarles un fragmento de una carta de Victoria a Virginia Woolf que ya hizo su aparición en La cita de los martes. La cito de nuevo porque me parece que habla de ella más que cualquier comentario que pueda hacer yo:
Usted da gran importancia a que las mujeres se expresen, y a que se expresen por escrito. Las anima a que escriban all kind of books, hesitating at no subject however trivial or however vast (*). Según dice usted, le da este consejo por egoísimo: Like most uneducated englishwomen, I like reading -I like reading books in the bulk (**), declara usted. Y la producción masculina no le basta. Encuentra usted que los libros de los hombres no nos explican sino muy parcialmente la psicología femenina. Hasta encuentra usted que los libros de los hombres no nos informan sino bastante imperfectamente sobre ellos mismos. 
(...) Pero he aquí que llegamos a lo que, por mi parte, desearía confesar públicamente, Virginia: Like most uneducated south american woman, I like writing... (***). Y, esta vez, el uneducated debe pronunciarse sin ironía.
Mi única ambición es llegar a escribir un día, más o menos bien, más o menos mal, pero como una mujer.
(*) Toda suerte de libros, sin vacilar ante ningún asunto, por trivial o vasto que sea.
(**) Como a la mayoría de las inglesas incultas, me gusta leer... me gusta leer libros a granel.
(***) Como a la mayoría de las mujeres sudamericanas incultas, me gusta escribir...
Carta de Victoria Ocampo a Virginia Woolf, Madrid, diciembre de 1934