Apostillas a El nombre de la rosa - Umberto Eco


Debo haber recomendado este libro montones de veces y no me canso. Apostillas a El nombre de la rosa es uno de esos libros que deben leerse. Lo había leído pero no tenía el libro en la biblioteca. Y, ay de los que dicen que el libro ha muerto, no saben lo hermoso que es tener este librito en las manos gracias a Mercado Libre. Una alumna del taller de narrativa histórica, Susana, me dio el aviso de que había varios en Mercado Libre y lo compré sin pensarlo demasiado. Era uno de esos libros que deseaba tener.

En este libro, Umberto Eco cuenta cómo escribió El nombre de la rosa: los mecanismos, las dificultades, la investigación, la perseverancia. Eco es un semiólogo así que sabe jugar con las palabras, el libro además de inteligente, es muy divertido y provocador.

Varias veces cité a Eco en este blog, citas de este libro y de Confesiones de un joven novelista. Este último libro se puede conseguir con facilidad, fue publicado por Editorial Lumen. Apostillas a El nombre de la rosa es de mucho más difícil acceso. Y si bien Confesiones es un libro interesante, Apostillas es el libro a conseguir.  Si no me equivoco, la única forma de comprarlo es usado porque no han habido nuevas ediciones. Que el sello editorial diga: Editorial Lumen / Ediciones de la Flor me suena a que han existido algunos problemas de derechos. En todo caso, no se puede conseguir el libro nuevo.

Hoy, ansiosa como soy, leía en el colectivo y me reía sola:

El autor debería morirse después de haber escrito su obra. Para allanarle el camino al texto.
No se puede negar que Eco es un semiólogo: el texto y sus sentidos ante todo, incluso ante la vida del autor. Pero además de sus ironías, Eco arroja, como si fuera sencillo, frases que son extraordinarias:

El que escribe (el que pinta, el que esculpe, el que compone música) siempre sabe lo que hace y cuánto le cuesta. Sabe que debe resolver un problema. Los datos iniciales pueden ser oscuros, instintivos, obsesivos, mero deseo o recuerdo. Pero después el problema se resuelve escribiendo, interrogando la materia con que se trabaja, una materia que tiene sus propias leyes y que al mismo tiempo lleva implícito el recuerdo de la cultura que lo impregna...
Y otras frases que me hacen sentir como ante un espejo:

En determinado momento me dije que, puesto que el Medioevo era mi imaginario cotidiano, más valía escribir una novela que se desarrollase directamente en ese Medioevo. Como dije en alguna entrevista, el presente solo lo conozco a través de la pantalla de la televisión, pero del Medioevo, en cambio, tengo un conocimiento directo.
Terribles problemas de los que trabajamos hasta el cansancio con el pasado: ¡el presente parece tan raro cuando pasás siete horas escribiendo y tratando de hacer sentir al que te lee como si estuviera realmente ahí!

Está más que claro que recomiendo este gran libro de menos de cien páginas, sobre todo si tienen pensado trabajar novela histórica. Creo que Eco escribió un manual para entender el género y no perderse en el camino, leerlo es difrutar de su humor, de su conocimiento y, mejor todavía, de su experiencia como escritor.