Una cita los martes: Haz tú lo mismo


Y los pueblos insensatos, que han hecho instituto de oponerse a Buenos Aires, abrazan sus (las de Artigas) persuasiones como oráculos. ¿Y seremos así libres? Trabaja mi Agustín, con tu pueblo, que es el único que hasta aquí piensa con juicio. No dejará de llegar por allá el inmundo vapor que exhalan estos hombres pestíferos. Sé tú el contraveneno. No me admira que haya allí quienes  hagan de Licurgos y dictaminen sobre la constitución, cuando los hay en los reales de Artigas y en el chiquero de Santa Fe, por no nombrar los médanos de Córdoba. Ya es bastante cierto, mi Agustín, lo que te he dicho otras veces: que algunos pueblos debe recibir el bien que no conocen, a fuerza de bayoneta. Me meo en ellos, Amén. Haz tú lo mismo y será mayor la meada.

Carta de Fray Cayetano Rodríguez a José Agustín Molina, 
26 de junio de 1815.

Solo puedo decir algo: de haber conocido este insulto de fray Cayetano, iba directo a La Dama de los Espejos. El jueves próximo voy a reseñarles el libro de correspondencia completo, pero ya les puedo decir que me encantó. Con el poco material que tenía sobre fray Cayetano construí un personaje, que es parte de una novela, una ficción. Como parece ser la norma, la realidad supera a la ficción: ¿quién hubiera imaginado tamaño insulto en palabras de un fraile o, más aún, de una persona de principios de siglo XIX?