Una cita los martes: La porquería del corazón humano


Para llegar al punto en que estamos, de alguna formalidad en el gobierno, es imposible analizar los embrollos, tramas, intrigas y qué se yo qué más, que han precedido en los tres años que llevamos de revolución; todo, efecto de la ambición, de las personalidades, de la porquería del corazón humano. ¡Qué sucios somos! ¡Sacrificamos todo el interés de nuestra América, de nuestra libertad (¡no es nada!) a mil raterías que hacen nuestra ignomimia! Es menester echar un velo sobre nuestras debilidades para que no hagan juego en el cuadro de nuestras glorias: lo mancharán vergonzosamente. Han estado ocupados en destruirse mutuamente y para jugar a este objeto los resortes que debían emplearse en nuestros enemigos.

Fray Cayetano Rodríguez al Doctor José Agustín Molina, 
Buenos Aires, 26 de febrero de 18013


Fray Cayetano Rodríguez es un personaje central en La Dama de los Espejos. Amigo de Mariquita y Martín desde el inicio, se mantuvo junto a ellos durante los largos años que les llevó concretar su matrimonio. Finalmente, fue quien los casó en 1805.

Como les contaba en esta entrada, en la Feria del Libro compré un libro con sus cartas a un amigo, José Agustín Molina. No conocía estas cartas (suele pasar que uno descubre cosas que le sirven tiempo después de terminar una novela) y me dieron curiosidad y un poco de ansiedad. Había leído información sobre fray Cayetano, por ejemplo esta biografía escrita por Juan María Gutiérrez, pero nunca una de sus cartas. 

Llevo el libro leído por la mitad y me está gustando mucho. Me sorprendió lo cariñoso que era, lo atento que era para su amigo y sus hermanas. Me divirtió mucho haber dado en el tono de su voz, afable, cariñosa, y hasta la palabra "monjita" aparece en algunas cartas. No me sorprendió para nada que en todas las cartas hubiera mención a los sucesos de la Revolución de Mayo, fray Cayetano fue uno de los que la hizo. Aún no termino el libro y me muero de ganas por alguna mención sobre Mariquita Sánchez. Veremos qué pasa :).