Una cita los martes: Un desahogo de mi corazón


Voy a hablar con Ud. como con nadie. He hecho acciones con mi marido más que heroicas. Dos veces ha estado el consulado en el suelo; yo lo he levantado. Mil veces por sus locuras habríamos estado en el fango, y mi prudencia y paciencia lo tapaban todo. No le he dado un disgusto: mi fortuna a manos llenas. Conocí a este hombre el más infeliz. Había venido por un desafío desgraciado, y confiado en tomar servicio aquí. Me casé con él, y mi fortuna fue suya. Yo no tenía más voluntad que sus caprichos. Fui muy infeliz; aquí hay tanta envidia, creían que había gran diferencia en nuestra edad, pero yo tenía dos que aspiraban mi mano, en todo sentido mejor que él. Pero creí que por un hombre caballero que hacía yo tanto no lo olvidaría, y en la edad de la razón reflexionaría y me agradecería tanto; pero me engañé. Esto es un desahogo de mi corazón; pero no hablemos más.

Mariquita Sánchez a Juan Bautista Alberdi, 
Buenos Aires, mayo 27 de 1863


Me han preguntado mucho sobre los dos pretendientes de Mariquita que se mencionan en La Dama de los Espejos. Lo cierto es que, documentado, solo queda este dato. Mariquita le escribe a Juan Bautista Alberdi, en un penoso tono de confesión, las circunstancias que la llevaron a casarse con Washington de Mendeville. ¿Quiénes eran esos dos pretendientes? No lo sabemos. En la novela sugieron que puede ser uno, muy amigo de Mariquita. Muchos lectores me han sugerido que fue Rosas y es poco probable porque él ya estaba casado con Encarnación Ezcurra en esos años. ¿Quiénes eran? No lo sabemos. Por el tono de la carta de Mariquita, quizá debamos agradecer esta pequeña confesión a Alberdi, hecha muchísimos años después de su penoso matrimonio con Mendeville. Debe haber sido muy difícil tener que reconocer que su infecilidad fue causada por una mala decisión propia.