El oficio de crear


 
Gracias a mis experimentos en la práctica de talleres descubrí una nueva pasión: leer sobre los procesos de trabajo de los creadores. La cuestión es simple: la creación es una actividad solitaria y uno tiende a pensar que se encuentra solo y que los problemas, atascos, fracasos, solo le pasan a uno. 

Lo cierto es que todo eso no es verdad. Para eso están los talleres, para comprobar que a todo el mundo que se pone a crear algo, le asaltan dudas parecidas, le aparecen problemas similares, se frustra del mismo modo. Basta con leer estas tres entrevistas de creadores para comprobar que a todos nos puede pasar lo mismo.

Les cito unos fragmentos interesantes y los invito a leerlas:
–Como dice Faulkner: "No sé nada sobre la inspiración, porque no sé lo que es eso. La he oído mencionar, pero nunca la he visto." Analizando un poco más a fondo esta cuestión, podríamos decir que la inspiración es una consecuencia natural de la intensa dedicación a la tarea de escribir. Cuando uno ya ha entrado en ese "vivir en estado de escritura", ya sea específicamente escribiendo, o pensando en pasajes de tus obras, o atento a cualquier idea que pueda surgir de la contemplación del mundo, o del estar en él, entonces aparecen momentos de magia, o chispazos de lucidez que unen lo que hasta ese instante nadie había unido, o lo hacen de un modo renovado. Esos instantes no hacen más que potenciar un buen momento de escritura o de reflexión sobre la próxima obra pero no sé si pueden separarse de la tarea de todos los días. Porque cuando uno se sienta a escribir día tras día, hay momentos de lucidez y hay momentos de avance casi inadvertido.
Entrevista a Alejandra Laurencich en Tiempo Argentino sobre su libro El Taller, de la editorial Aguilar. Para leer la nota completa seguir el link.


Inspiración es una palabra con trampa… La RAE dice que una de las acepciones de la palabra es “efecto de sentir el escritor, el orador o el artista el singular y eficaz estímulo que le hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo” y la verdad es que -en mi caso al menos- nunca es “sin esfuerzo” (risas). En realidad, cuando ilustro el texto de otra persona, en general la inspiración no surge así como el diccionario lo expresa, sino más bien luego de trabajar bastante para que la mano logre decodificar y “traducir” lo que mi mente interpreta de ese texto, darle mil vueltas a la hoja en blanco hasta que me decido a empezar a bocetar sin tenerle miedo a lo que surja…, hasta lograr que eso que surge se parezca lo más posible a las imágenes que imaginé al leer el texto en crudo. Porque eso sí es algo que surge espontáneamente: cuando leo un nuevo texto que debo ilustrar, la cabeza se me llena de imágenes enseguida. Luego, viene todo el trabajo arduo, en relación al oficio de dibujar, que no deja de tener puntos de contacto con cualquier trabajo: nada se da tan espontáneamente, hay que trabajarlo.
Entrevista a Marcela Calderón (mi amiga :D) en el sitio Global 16 de Río Cuarto. Para leer la nota completa seguir el link.

Resulta difícil definir exactamente el comienzo porque siempre tuve la fantasía de escribir. A los once años empecé una novela y la abandoné a las pocas líneas. A los quince empecé a escribir algunos cuentos pero sin ser consciente de qué quería hacer. Creo que el hecho de ganar un concurso de cuentos que organizaba la revista Juegos para gente de mente en 1983 fue el envión que necesitaba. A partir de ahí hice un taller literario ese mismo año con Gloria Pampillo y a fines también del 83 comencé una novela que terminé tres años más tarde y que por suerte nunca publiqué.
Entrevista a Sergio Olguín para el blog El Almacén de Libros. Para leer la nota completa, seguir el link.


Las fotos e ilustraciones son parte del proceso de trabajo y resultado final de Marcela Calderón.