Una cita los martes: Los únicos placeres que todavía no había probado

La señora de Mendeville, luego de la muerte del Sr. Thompson, su primer marido, era todavía, a pesar de su extravagante prodigalidad, dueña de una de las fortunas más grandes del país. Se casó en segundas nupcias con el Sr. Mendeville y quiso disfrutar de los únicos placeres que todavía no había probado, el de la ambición (...). Gracias al prestigio de su inmensa fortuna y también al estado precario de nuestras relaciones con los estados de América del Sur, obtiene para su marido el tan deseado título de Agente General del Comercio Francés y más tarde el de Cónsul General. No obstante, los tremendos gastos aniquilan en poco tiempo la fortuna de Mme. de Mendeville y el Consulado General se convierte para su familia en una importante y última fuente de recursos. (...)

Y ahora lea esta frase de una carta que la señora de Vins de Peysac le escribió a su marido: "Ojalá que esa mujer no llegue a emplear contra tí el puñal o el veneno" (frase de una carta que me fue comunicada confidencialmente por el señor Vins de Peysac) y ahora que V. E. me diga si yo podía no sacar a la luz la verdad por todos los medios que están en mi poder, y dejar de publicar oficialmente que fue solo la apoplejía "fulminante" la que terminó con los días del Señor Vins de Peysac.

Carta de Aimé Roger (Cónsul francés en Buenos Aires) a las autoridades francesas,
mayo de 1836.


En 1836 Mariquita se ve en medio de un conflicto con Francia. Su marido, Jean Baptiste Washington de Mendeville había sido durante muchos años cónsul francés en Buenos Aires. En la década de 1830 el gobierno francés decide enviar a Mendeville a Guayaquil. Mariquita y su marido intentan por todos los medios que Jean Baptiste permanezca en Buenos Aires, solicitando el favor de Juan Manuel de Rosas, amigo personal de Mariquita, también enemistado con los franceses. Logran detener la partida de Mendeville durante un tiempo, pero el marqués Vins de Peysac, después de mucho esperar, logra desplazar a Mendeville del consulado. Unas semanas después, Vins de Peysac muere, al parecer, de una apoplejía fulminante. Aimé Roger asumirá el cargo de Cónsul francés tras la muerte de Vins de Peysac y escribirá a su gobierno, acusando a Mariquita Sánchez de envenenamiento. La autopsia sobre el cuerpo del francés confirmará la hipótesis de la apoplejía. Sin embargo, este será el primer incidente que culminará con el distanciamiento entre Mariquita y Juan Manuel y terminará en su exilio en Montevideo, durante la década de 1840.