Una dama frente al espejo: retratos de Mariquita Sánchez

Trabajar con alguien que existió realmente pone varios límites. Uno de ellos es su apariencia física, uno no es capaz de tomar decisiones sobre los rasgos de una persona como lo tomaría si fuese una creación absolutamente propia. Trabajar con Mariquita Sánchez, convertirla en protagonista de una novela mía, implicaba, entonces, trabajar con su propio rostro. De esa búsqueda, de ese trabajo frente al espejo, sale el título de la novela.

Se conservan varios retratos de Mariquita Sánchez, en particular los pintados, dado que esa era la técnica de la que se disponía en el siglo XIX. Todos pertenecen a la época en la que estaba casada con Jean Baptiste Washington de Mendeville. Lamentablemente no tenemos ni dibujos ni pinturas de una Mariquita más joven, de la época revolucionaria en Buenos Aires (y sí, curiosamente, tenemos de Martín Thompson). Por fortuna, a Mariquita también le interesaban las novedades y aceptó tomarse un daguerrotipo en 1854, gracias a lo cual tenemos su verdadero rostro frente a un espejo.

Por orden cronológico el primer retrato conocido de Mariquita es una miniatura hecha sobre marfil. Del Retrato de Mariquita Sánchez de Mendeville no se tiene la fecha de creación pero se ha establecido que es de la segunda mitad de la década de 1820, cuando Mariquita tenía unos 40 años de edad. La miniatura se encuentra en el Museo Histórico Nacional.
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Existe otro retrato de Mariquita Sánchez que ha sido atribuido a Enrique Pellegrini y que está fechado para 1830. El retrato muestra a Mariquita con sus tres hijos de su matrimonio con Jean Baptiste Washington de Mendeville. El cuadro está en una colección privada y aparece reproducido en Mariquita Sánchez. Vida política y sentimental de María Sáenz Quesada.

Retrato de María Sánchez de Mendeville de Mauricio Rugendas, 1845. Este retrato fue hecho en Buenos Aires porque a pesar de su oposición, al gobierno de Rosas, Mariquita decide volver a su ciudad. La pintura de Rugendas la muestra como una mujer joven, de edad indefinida y en un paisaje creado por el artista. Mariquita ya tenía cincuenta años en esa época y cuesta creer que ese fuese su verdadero rostro. El cuadro pertenece a la colección del Museo Histórico Nacional y es el que suele están en las portadas de las biografías sobre Mariquita Sánchez. 

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El Daguerrotipo de María Sánchez de Mendeville hecho por Antonio Pozzo en 1854 es mi favorito por lejos. Es la imagen de Mariquita que siempre tengo presente porque es la real. Dado el método en que se tomaba el daguerrotipo podemos decir que lo que vemos es el reflejo de Mariquita en un espejo. En muchos daguerrotipos la gente sale muy seria porque tenía que quedarse quieta mucho tiempo, ella en cambio sale natural y relajada, como si estuviera acostumbrada a posar de esa manera. El daguerrotipo muestra el verdadero rostro de Mariquita, sus arrugas, sus cejas gruesísimas, el gesto muy amable, la mano apenas apoyada en el cabello, el brillo de los ojos.


Este daguerrotipo pertenece a la colección del Museo Histórico Nacional ubicado en el Parque Lezama, tienen los horarios por acá.  Allí pueden ir a ver a Mariquita reflejada, y por qué no, verse también reflejados en el brillo de sus ojos.