Una cita los martes: Muy cansada de lo que veo y sé


Creo que este año ha pasado por mi cabeza como un siglo. Estoy cansada y muy cansada de lo que veo y sé. Quisiera ignorar todo, vivir en una choza abandonada al destino, y mi destino bizarro me pone siempre al corriente de tantas cosas que me afligen sin poderlas remediar. Mucho envidio a las mujeres que no pasan de cierta altura, que no comprenden sino lo que pasa en la esfera donde tienen que vivir, para las que hay mil goces fáciles de adquirir y que ni sospechan las penas que sienten en otras. La elevación de ideas ya sabes cuánto cuesta y lo mejor que le puede a uno suceder es que lo tomen por extravagante si es hombre y por pedanta si es mujer. Pero como no nos dio la providencia la facultad de escoger nuestra hechura, no hay más que resignarse.

Mariquita Sánchez a su hijo Juan Thompson, 
Montevideo, 19 de marzo de 1840

Una de las cartas más emocionantes de Mariquita Sánchez es la que le comunica a su hijo Juan que Juan María Gutiérrez, amigo de ambos, ha sido hecho prisionero en Buenos Aires. Por toda la carta Mariquita transmite dos cosas: ansiedad y desesperación por el conocimiento. En este fragmento, precisamente, ella se cuestiona la misma razón por la que la vamos a conocer: ser una mujer ilustrada, una mujer política, una mujer al tanto de los acontecimientos de su país. Este tema volvería con los años pero en esta carta la desesperación por la prisión de Juan María, conocer lo que es capaz su amigo Juan Manuel y su conocimiento de la realidad parecen entrar en colisión. Ya no quiere saber, porque si sabe, teme.