Una cita los miércoles: C'est la faute de Madame de Mendeville

En la carta del 29 le decía que tengo un varoncito muy vivo, de nariz respingada y ojos muy hermosos. Considere Ud. cómo estaré de viejo y cansado con tanto usar la vida, en el trabajo, en las inquietudes, en el amor a mi hijo, en los deseos no cumplidos de ver a los amigos ausentes, a quienes tiendo los brazos con toda la efusión del corazón. Ud. es la primera a quien los dirijo y con quien por conversar un cuarto de hora daría un dedo.
Memorias a Julio. Su invariable,

Gutiérrez

P. S. 1°: N'oublier pas que cette lettre c'est pour vous seulement, et rien pour vous. Je vous envoi des journaux par cette même voie (1). Me habla Ud. de amabilidades y no sé qué otras lisonjas. La culpa es de Ud. que me dio algunas lecciones que guardé para el caso que se realizase la buena ventura que Ud. me predijo. Luego, pues, puedo decir como la canción bufa de los franceses: Si je suis amable, ce n'est pas una faute, c'es la faute de Madame de Mendeville (2).

Juan María Gutiérrez a Mariquita Sánchez, 
ciudad de Paraná, principios de junio de 1854.

(1) No se olvide de que esta carta es solo para usted y nada más que para usted. Le enviaré los diarios por esta misma vía.
(2) Si yo soy amable, no es una falta, es la falta de Madame de Mendeville (en el original dice 'amable' y no 'aimable' como debería decir, no sé si es un error de edición o de Gutiérrez mismo).
 
 Si leyeron La Dama de los Espejos ya saben quién fue Juan María Gutiérrez y la importancia que tuvo él en la vida de Mariquita Sánchez y la importancia de ella en la de Gutiérrez. Como digo en el libro, ellos se amaron. Esa carta mencionada en el fragmento no existe en estos momentos, tanto como los diarios que menciona en esa hermosa posdata. Otra cosa que no menciona en la carta es a la madre de su primogénito, Jerónima Cullen. Preguntándome por qué sería siempre me respondo lo mismo ¿cómo hablar de otra cuando le escribe a Mariquita?