Una cita los martes: Como desmayado a la intemperie

Hasta aquí toda mi inteligencia a estado ocupada de padecer y callar. Ahora empiezo a volver de un sueño doloroso. Como aquel que se ha quedado desmayado a la intemperie y le cae un fuerte aguacero se despierta y se encuentra en la vida y piensa en lo que le ha sucedido y en lo que le falta, voy, pues, a dedicar mi corta capacidad, en adelante, a buscar algo para todos y puede ser que no sea en este ramo tan desgraciada, si aquella regla es cierta, que el desgraciado en el amor, gana en fortuna. Si la suerte guarda proporción, puede ser que me de más tesoros que a Creso. Ya ves, pues, mi plan por venir. (...)

¡Cuánto será tu contento cuando sepas que Gutiérrez está aquí, venido con pasaporte, conseguido por un santo de mi devoción! Hace cuatro días llegó y aún no lo he visto sino dos instantes. Florencio se ha amparado de él y también tiene un pie enfermo, de modo que no puede andar, y así, aún no he podido hablar con él ni aún para saber los pormenores de su prisión. Todo lo que sé es que estuvo con grillos en la cárcel y tuvo que dar para salir diez personeros. Creo te escribirá.

Mariquita Sánchez a su hijo Juan Thompson, 
Montevideo, mayo de 1840.

Estuve de paseo por Luján este fin de semana largo. No conocía Luján y quedé maravillada con el Museo Colonial e Histórico, no me esperaba los edificios ni las cosas interesantes que hay expuestas en las salas. Dentro del complejo están las celdas con sus respectivos grillos. Ver las celdas fue ver a Gutiérrez dentro de ellas, aunque no estaba allí preso. Comparto con ustedes una foto de la celda: