Una cita los martes: Un ser a quien pedir auxilio



Contéstame pronto porque si  no pueda estar tranquila en ésa (Buenos Aires), o irme con Rosa, me voy al Janeiro, pues aquí estoy muy sola y no sabes qué pena es ésta de no tener un ser a quien pedir auxilio. Gutiérrez se fue a Italia, de modo que me ha dado también muy malos ratos, porque se fue sin "licencia". Aquí quieren que todos perezcan, y ni las mujeres quieren que tengan miedo, de modo que es la misma cosa que ahí, con un poco más de libertad. Ayer se registraron muchas casas y al que se oculta le sacan amarrado y le hacen soldado de línea. Todo el día tiros, heridos, guerrillas.




Mariquita Sánchez a su hija Florencia Thompson, 
Montevideo, abril de 1844

La vida de los emigrados antirrosistas en Montevideo nunca fue sencilla, pero se complicó muchísimo cuando se puso sitio a la ciudad en 1843. El sitio lleva a dos integrantes de la Generación del '37, Juan Bautista Alberdi y a Juan María Gutiérrez, a abandonar la ciudad. No fueron bien vistos por los que se quedaron, pero había pocas opciones posibles. Mariquita le cuenta el hecho a su hija Florencia, señalando solo que Gutiérrez se fue (conocemos la versión del hecho por el mismo Alberdi, en una biografía de Gutiérrez y es la versión que aparece en La Dama de los Espejos). Que Mariquita diga "estoy muy sola y no sabes qué pena es ésta de no tener un ser a quien pedir auxilio" y que continúe "Gutiérrez se fue a Italia" habla del grado de confianza, amistad y dependencia que había entre ellos.