Una cita los martes: Se arruina al país y se mata a la población


Los hombres se han vuelto locos y las mujeres más, y así no hay sino deplorar los errores que fortifican y aumentan los hombres para explotar y nada más. Nuevas víctimas de los dos lados, y después declamar por la emigración. Bonita perspectiva para animar a los extranjeros. Ahora lo que se podría gastar en cosas  útiles se gastará en matar gauchos que los traerán de los dos lados por la fuerza, con iguales decretos y frases. Entretanto  se arruina al país y se mata a la población.

Mariquita Sánchez a su hija Florencia Thompson, 
Montevideo 28 de noviembre de 1854





La caída de Rosas en 1852 no había puesto fin a la disputa por el país que debía ser esa idea llamada Argentina. Como pocos de su época, Mariquita podía hacer una gran síntesis de la situación política del país en cualquier momento que lo deseara. Era una de las escasas personas que habían contribuído a la Revolución de Mayo y que permanecían vivas o en Buenos Aires. La opinión de Mariquita es clara: es ridículo proponer la inmigración cuando el país seguía en guerra civil.