Una cita los martes: Hay, para un poeta, un asunto



¡Qué bien hizo usted en ponerle María a la gaucha de su romance! Éste es un nombre perseguido por la desgracia, nombre fatal. Para una heroína desgraciada es el más a propósito. En fin, la desgracia está a la moda. ¿Qué me dice usted de Juanita S...? Hay, para un poeta, un asunto. ¡Qué destino perverso! ¡No hay que aspirar a la felicidad en esta indigna vida! ¿Ha conocido usted a algún dichoso? Solo un instante para atormentarlo después con la privación del bien que ha poseído, y en ésta nuestra tierra el mal viene con profusión, y los consuelos, para siquiera suavizarlo, ninguno.

Mariquita Sánchez a Esteban Echeverría, 
Buenos Aires, 17 de abril de 1845





Es increíble la cantidad de cosas que le dice Mariquita a Esteban Echeverría en este fragmento de una carta bastante más larga. Mariquita le habla de: el poema La Cautiva ("mi vulgar nombre es María" si lo recuerdan en La Dama de los Espejos), le habla de Juana Sosa ("Juanita S...") la joven amiga de Manuelita con quien Rosas tuvo un romance, le habla de escritura, le habla de la desdicha. Decir que me habría encantado escuchar las conversaciones entre Mariquita y Echeverría, o cualquiera de la Generación del '37, no sería una novedad. Por suerte quedaron algunas cartas que hablan de la capacidad de Mariquita se volverse una interlocutora inteligente de el gran escritor de su generación.