Una cita los martes: El despotismo está a la moda

Voy a contarle a Ud. una ocurrencia. Fui a ver a la familia de Gutiérrez y me hicieron tocar el piano. Hubiera deseado hacerle ver a Ud. la alegría y la sensibilidad de María de los Ángeles sobre todo. Al recordara a Ud. todas convenían que yo tocaba del mismo modo que Ud.; pero lo gracioso era que hacía pocos días que Luis Méndez me había hecho el mismo cumplimiento. Creo que tengo muchas simpatías con Ud. y no es extraño que exprese la música medio parecido a Ud. En mis pesares he tenido días de desesperación, mi corazón como una prisión y mi espíritu en una completa soledad. Buscando cómo obligarme yo misma a encontrar algún lenitivo alguna distracción, me he reducido al piano y a otros trabajos mujeriles, para los que no tenía simpatías, pero como el despotismo está a la moda; me he despotizado yo misma bordando, haciendo sonseras como las colegialas. Y así vamos viviendo, unos ratos como idiotas, otros volando a las altas regiones del pensamiento, corriendo los espacios, viendo que todo el mundo se afana para mejorar y cada día peor. ¡Quién verá el fin de esta lucha universal! ¡Qué se hará después de destruir tanto!

Mariquita Sánchez a Juan Bautista Alberdi,
Buenos Aires, 16 de enero de 1851

Así como fue amiga de Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez, Mariquita Sánchez fue amiga muy cercana de Juan Bautista Alberdi. El fragmento de hoy dice tanto de la situación traumática de los opositores a Rosas (el déspota que está a la moda). Mariquita sigue siendo opositora a pesar de haber vuelto a Buenos Aires en esos años. Juan María Gutiérrez estaba en el exilio, en Chile, pero pronto volvería a Buenos Aires para luego irse con Urquiza a Entre Ríos. Las palabras hacen referencias a recuerdos, a simpatías del pasado y también a los dolores del presente. ¿Cuándo terminará todo esto se pregunta Mariquita? Un año y un mes caería el déspota. Pero la lucha continuaría.