Una cita los martes: La farsa del diablo

Venía un paisano a buscar la vida, lo ayudaban al momento. El dinero no ganaba réditos, lo guardaban:  así, pronto, lo protegían. Éste era un novio para alguna de las hijas. El padre arreglaba todo a su voluntad. Se lo decía a su mujer y a la novia tres o cuatro días antes de hacer el casamiento; esto era muy general. Hablar del corazón a estas gentes era farsa del diablo; el casamiento era un sacramento y cosas mundanas no tenían que ver en esto, ¡ah, jóvenes del día!, si pudieras saber los tormentos de aquella juventud, ¡cómo sabrías apreciar la dicha que gozáis! Las pobres hijas no se habrían atrevido a hacer la menor observación, era preciso obedecer. Los padres creían que ellos sabían mejor lo que convenía a sus hijas y era perder tiempo hacerles variar de opinión.
Se casaba a una niña hermosa con un hombre que ni era lindo ni elegante y además que podía ser su padre, pero era hombre de juicio, era lo preciso.

Mariquita Sánchez, Recuerdos del Buenos Aires Virreinal, c. 1860.

Un regalo de Navidad de parte de Mariquita Sánchez. Una de sus citas más famosas, una que vivió con el cuerpo y el corazón. Los matrimonios en Buenos Aires a principios del siglo XIX no tenían nada que ver con el amor y mucho con un negocio. Fue su firme voluntad y la de Martín Thompson muy necesaria para lograr sobrevivr a los problemas que acarreaba la oposición a un padre de esa época. Ellos la tuvieron.

¡Feliz Navidad para todos!