Podría ser la luna

Terminó esta semana un curso de ciencia ficción con Juan Terranova y Sebastián Robles. Si bien no parece la mejor opción para esta escritora histórico/romántica lo cierto es que pasé gran parte de mi niñez y adolescencia viendo series y películas de ciencia ficción ("del espacio" las llamaba yo) y en muchas ocasiones mi bicicleta era una nave espacial.

El curso fue muy interesante y leímos autores como Lovecraft, Dick, Ballard y, en particular, la extraordinaria novela Solaris de Stanislaw Lem (que leí dos veces en una semana). Del curso salió un mini cuento (más bien un chiste) que podríamos encuadrar dentro del género "ciencia ficción romántica" (acabo de inventarlo, les debo la parte histórica) que comparto con ustedes como lectura de verano:


Podría ser la luna


-Hola, ¿cómo estás?
-Bien, ¿vos?
-Bien. Todo bien.
-¿Pudiste llegar bien hasta acá? Las Violetas es conocida.
-Sí, no hubo problema.
-¿Es la primera vez que te encontrás con alguien de Badoo?
-¿En persona? No, ya van varios.
-Y, ¿cómo fue?
-Raro. Raros.
-Ah.
-¿Vos?
-Sos la primera.
-Ah, mirá.
-Bueno, yo te quería decir algo antes de empezar.
-Ah.
-Porque me parece que siempre es mejor dejar las cosas claras antes, ¿no?
-Ok.
-Sobre todo en esta época, ¿no? Donde todo está tan lejano. Las distancias son complicadas. Pero al mismo tiempo un día te encontrás con alguien, te saluda, no sabés quién es. Resulta que lo tenés en Facebook. Y no tenés idea quién es. Y te mira y decís “¿y este quién es?”. Y resulta que le pusiste “Me gusta” a dos fotos. Y es como que ya nadie se conoce, ¿no? Porque realmente no lo conocés.
-¿No?
-No. Es como un espejo. Y el espejo solo refleja una parte. Como nosotros que nos conocimos por Badoo y solo vimos una parte. Vos solo viste una parte y ahora es como que ves otra parte del espejo. Y creo que tenés que saber la verdad. La otra parte.
-Ok.
-Porque siempre hay otra parte, ¿no? Uno no pone todo en Badoo porque no quiere espantar a nadie.
-Sí, me estás espantando.
-Bueno. Pará. Te entiendo. Pero, hay cosas que no se dicen así nomás. Porque uno tiene cosas que proteger. Familia.
-Familia.
-Sí, gente que uno quiere mucho. Hay cosas que no son fáciles de contar. Y hay cosas de las que no se habla mucho. Hay que tener cuidado. Uno no sabe cómo reacciona la gente ante ciertas noticias. Uno no elige dónde nace o quiénes son sus padres. O el amor. Y vos me gustás. Te quería decir esto así empezamos bien. ¿Qué pensás?
-¿Sobre qué?
-Yo soy de Marte.
-Ok.
-Soy marciano. Sin antenitas, eso sí. No tenemos antenitas. Ja, ja...
-Ok.
-No decís nada.
-¿Estás solo?
-Con vos.
-En Marte.
-No, somos muchos.
-Pero digo, allá, ¿estás en pareja? ¿Estás casado?
-No, solo.
-¿Y tu familia?
-Mis padres. Y dos hermanos. Una sobrinita.
-Ah, bien. ¿Pedimos algo?
-¿Pero qué pensás?
-¿Sobre Marte?
-Sí.
-Hablás bien argentino.
-Mi vieja era de acá. De Lomas de Zamora.
-¡Ah, mirá, como yo!
-Sí, como vos. ¿No tenés problema?
-No hay drama, en serio.
-Porque es raro. Y dijiste que…
-Mirá: como está la gente hoy, si el único drama que tenés es que sos de Marte, estamos más que bien.
-Marte queda lejos.
-¿Cuánto te lleva llegar hasta acá?
-Dos horas en el teletransportador.
-¡A mí me lleva una hora cuarenta en dos bondis llegar hasta acá!
-Ah… Entonces no hay problema, vos decís.
-¡Claro! Por eso, tranquilo. Lo vamos viendo, ¿no?
-Lo vamos viendo.
-Vos también me gustás.
-¿Sí?
-Sí… Se puede buscar un lugar intermedio, ¿no?
-Podría ser la Luna…
-No conozco la Luna…
-A vos te encantaría.
-¿Querés que pedimos algo y me contás?
-Dale.
-Ahí viene el mozo. A ver, decime algo en marciano.
-Weuiuiwe dhjeui jqjkenj.
-A cuántas les dirás lo mismo…

¿Ustedes qué dicen? ¿Podrán superar las distancias ^_^?